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Alguien como Tu.

Capitulo 1: Recuerdo de una esperanza

Caminaba en medio de una calle repleta de seres humanos que sin detenerse a mirar avanzaban con rapidez en sus acciones diarias, ninguno de ellos notaba que de mis ojos brotaban algunas lágrimas, llenas de tristeza; por haber sido rechazado a pesar de esperar tantos años, para que ella cumpliera su promesa



Buenos Aires. Septiembre 2005



—¿Qué te sucede? — le pregunté colocándome rápidamente atrás de ella—. Puedo ayudarte si lo deseas- completé con rapidez sin dejar de mirarla—. Te amo y no dejaré que nada ni nadie te haga sufrir-

—Yo igual te amo, pero hay un problema- respondió de inmediato, al instante que me ofrecía un pequeño papel arrugado

—¿Qué es esto? — pregunté consternado, al instante que tomaba el papel en mis manos, para inmediatamente leer su letra en el mismo.

Carolina, me voy ya que el destino me llama a otro mundo, en un viaje sin retorno, en un lugar en donde nunca regresaré, pero me voy cumpliendo la promesa de nunca enamorarme de alguien más, porque así me llevo mi promesa a la tumba. Espero que tú lo cumplas, no te atormentes y después de un tiempo, por favor retoma tu vida y olvídame, como los árboles olvidan a sus hojas

Al terminar de leer el papel noté que su tristeza era notable en pequeñas lágrimas asesinas que caían por sus mejillas en silencio, sobrellevaba un dolor que no era capaz de sentirlo en la misma intensidad.

—Entiendes…—me dijo en medio de un sollozo antes de darme la espalda—. No puedo amarte aunque lo desee con mi corazón, solo han pasado dos años desde esa tragedia, debo esperar por un tiempo más

—Comprendo— le respondí, llamando su atención de inmediato, su objetivo era que me retirará con dolor y enojo, no era así—Esperaré hasta ese día, esperaré como tú lo haces porque te amo y no dejaré que un momento me lo quite todo. Esperaré esos tres años próximos, contando las horas para poder amarte con libertad, hasta ese día solo recuerda que te amo-



Buenos Aires. Septiembre 2010.



Al caminar por la calle recuerdo los momentos que pasé junto a ella en el colegio, en la misma aula de clases donde siempre nos reuníamos a hablar o donde nos escondíamos cuando nos fugábamos como buenos amigos, pero esos tiempos desaparecieron y lo peor; al parecer también desaparecieron las razones para yo estar a su lado. No sé si pueda seguir aguantando esta agonía que me mata de poco a poco, a pesar de que yo le esperé por varios años, su respuesta sencilla y clara me destrozó, pero aún así sigo con la esperanza.



Buenos Aires. Septiembre 2008.



Después de tres años espero aquí en la banca a ver si mi amada regresa en medio de otro rayo de luz, para que ilumine mi vida con su gran sonrisa y su rostro angelical, los segundos y los rostros pasaban, hasta que una luz anunció que los tres años habían acabado.

—No puedo estar contigo- comentó al momento de aparecer—Te amo, pero me siento ligada a este amor— concluyó dando la vuelta y saliendo—. Algún día tal vez recupere mi voluntad y podría ser-

—Te esperaré- fueron los sonidos que salieron de mi boca sin saber porque



Buenos Aires. Septiembre 2010.



            Más lágrimas cayeron por mi mejilla sin que lo pudiera evitar, no soporté más y en una escalera cercana comencé a llorar desconsoladamente, en eso un ángel enviado por Dios me brindó un pañuelo y lo acepte, todavía sin ver a quien me lo dio, me sequé las lágrimas—. Gracias— murmuré. Al regresar a ver me encontré con una chica que llevaba consigo un gran ramo de flores rosas rojas, las mismas que brillaban con fuerza.

—Está pregunta es tonta, pero ¿Te encuentras bien? — me preguntó al mirarme con inquietud, solo su presencia causaba que me sintiera más tranquilo, esbocé una gran sonrisa en mi rostro —Sí, ahora si—

—Gracias— respondí mientras le devolvía su pañuelo y miraba que repentinamente todo veía de otra manera, de una manera positiva, cosa que no había podido ver por más de tres años

—Consérvalo— me respondió—. Siempre necesitamos un pañuelo que nos seque las lágrimas, pero no siempre habrá uno, así que tenlo contigo-

—Claro, mi nombre es Carlos— le comenté de improvisto

—Daniela- respondió enseguida, en ese momento sentí mi alma con tranquilidad

—Gracias por tus palabras…y tú pañuelo— declaré de forma absurda

—Claro, ¿Puedo pedirte un favor?— me preguntó con inquietud

—Por supuesto, como no

—¿Quisieras acompañarme a visitar al único amor de mi vida?— comentó de manera rápida, causando que mi corazón diera un vuelco ¿Acaso era una casualidad o el destino? Asentí con rapidez

La seguí hasta un carro que estaba parqueado a al frente de la escalera en la que estaba sentado, no la conocía y aún así decidí seguirle, era peligroso, pero por alguna razón tenía confianza. Subí a su carro mientras colocaba las flores en la parte trasera del carro.

—Siempre hago esto, es como una rutina- dijo de repente, causando mi atención, ¿De que hablaba?—. Desde ese día siempre he venido a visitarle, a pesar de la distancia que nos separa siempre lo amaré, muchos me han dicho que no vale la pena seguir enamorado de alguien así, pero yo me enamore de él y nunca lo dejaré de hacer, este amor es para siempre-

¿Quién era ella? Era demasiado para ser una coincidencia ¿Por qué tomaba ese tema justo ahora?

—¿Amor para siempre?— le pregunté con inquietud

—No hay nada que pueda separar a dos personas o dos almas, a pesar de las circunstancias siempre nosotros dos estaremos unidos, pese a lo que piensen otros o lo que piensen los demás. Muchos me llaman loca, pero saben que no lo estoy, hago siempre esto porque estoy enamorada— declaró al estacionarse en una zona poco transitada.

Los dos bajamos, ella con el ramo de flores, yo me limitaba a seguirle sin hablar, entramos a un cementerio ante mi asombro, algunos de los empleados le saludaban con cariño, talvez su novio trabajaba ahí. Nos dirigimos hasta donde había una casita y varias tumbas alrededor, entonces me quedé mirando una tumba y al regresar a ver me quedé sin palabras, esa chica estaba arrodillada ante una tumba y depositaba las flores ahí mientras lloraba desconsoladamente —Te amo— gritó tocando la tumba que llevaba una inscripción

“Marco David Naranjo Ramírez Brisen”
Nació un 4 de julio del 1982
Murió un 8 de septiembre del 2008


Era increíble el amor que le tenía a su novio que había muerto hace dos años, no tenía palabras que decirle, pero quizá era una lección para mí de aprender y de seguir con mi vida.

1 comentarios:

rula dijo...

Que hermosa historia y q buena reflexion... espero continues subiendo mas caps... y continues cn el blog... me gusta cmo escribes...

Creo habertelo dicho en mas d una ocasion.. tienes talento para esto... y espero lo sigan llevando a cabo... kisa no cn la frecuencia d antes x lo d tus actividades ... pero si d ves en cuando date una vueltecita x aca... siempre es un placer poder leerte... x cierto me saco un poco d onda la cronologia q marcas...

Sabes... me hiciste sentir distintos sentimientos cn este cap... y x un momento casi llore cn lo ultimo... me hiciste recordar algo q crei haber perdido... pero q solo tenia guardado en lo mas profundo d mi ser...

Gracias x haber publicado... y t repito espero(mas t vale) lo sigas haciendo!... o sentiras la furia d esta mini rulita salvaje (broma!?)...

Saludos!!!...

P.d... escribi mas d una vez mi comentario ya q lo hago dsd el fon y el muy maldito c me reinicia d vez e.......... nooooo otra veeeez... grrrr(inserte aki una rulita enojada x enesima vez)...

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