Planeta Cephei
Las ondulaciones que se observaban recorrer la
superficie del lago transmitían tranquilidad y alegría en cada una de las
personas que se encontraban próximas a sus aguas azules. A su orilla, el
paisaje de convivencia llegaba a su cumbre, varios grupos de familias en todas
las denominaciones posibles disfrutaban de comidas junto al césped verde y los
pequeños insectos curiosos, encuentros de enamorados en pequeñas citas junto a
escenas de paz y cariño completaban el ambiente.
A la orilla del lago, un sujeto de gran altura,
cuerpo fornido y cabello negro corto permanecía sentado observando las
ondulaciones del agua. Su rostro serio se fijaba en los puntos lejanos del lugar,
sus ojos color gris omitían todas las escenas a su alrededor.
—Tom —declaró una voz femenina a sus espaldas.
El nombrado cerró sus ojos lentamente en el
mismo instante que su cuello se tensaba. Estiró su pierna derecha en modo de
descanso y tras dos segundos de silencio, exhaló el aire de su boca.
—Has pasado mucho tiempo mirando hacia el
horizonte y eso no es algo productivo —recalcó la voz. Tom movió sus ojos sin
generar movimiento en los músculos de su cuello. Pudo ver a una joven pelirroja
que le sonreía con emoción, el mencionado giró su cabeza nuevamente, y; acto
seguido miró al suelo con tristeza—. Las cosas no son como antes
A su alrededor las personas disfrutaban las
actividades cotidianas. Su alegría no parecía afectar en nada.
—Lo sé, todo cambia. El mundo mismo cambia con
cada decisión que alguien toma— respondió la joven con una sonrisa para
proseguir con su discurso—. Ante esa situación todos nos encontramos con dos
opciones por tomar. La primera que se te relaciona con la conveniencia personal
y la segunda que se convierte en el opuesto. Cada uno de nosotros como dueños y
responsables de nuestras propias vidas debemos aprender a escoger, quizá con
sabiduría, lo que es adecuado. Estar aquí sentado con la mirada perdida no es
algo beneficioso para ti o los demás.
—¿Acaso has venido únicamente para rasgar los
pocos buenos recuerdos me quedan de ti?
La joven sonrió con picardía—. Siempre has sido
tan alejado de todo
—¿Y tú que me puedes decir? —reclamó Tom con furia,
su cuerpo se levantó rápidamente del piso. Su mirada chocó con los ojos
violetas de la joven, quien le miraba con dulzura—. Tú ni siquiera estás aquí,
¡Estás muerta! —gritó finalmente
La joven perdió su sonrisa, acto seguido se desvaneció
con el pasar del viento. Todo a su alrededor quedó congelado en el tiempo por
pocos segundos, las personas a su alrededor desaparecían y el paisaje se deterioraba
con rapidez. El lago quedó convertido en un pantano viscoso y maloliente de
color verde. En el interior del mismo se observaban restos de contaminación y
construcciones.
—¡Maldición, odio este lugar! —gritó Tom con
furia al ver el lugar, su puño chocó contra una roca de gran tamaño, la misma
que se destruyó en cientos de pedazos ante el poder del golpe.
—No creo esa sea la manera productiva de
enfocar tú poder— declaró una chica de cabello rubio y ojos verdes que
descansaba en las ramas desgastadas de un árbol cercano.
—Nadie te ha pedido tú opinión. No logro
comprender como es posible que me hayan puesto en el mismo grupo que a ti y el
estorbo de Jake— refunfuñó con ira
—Solo hablas cuando afecta a tus intereses —opinó
la chica con seriedad. Se levantó de la rama y sacudió el polvo y agua se había
adherido a su traje color verde, la armadura de su pecho relucía con los pocos
rayos de sol atravesaban las nubes oscuras del planeta—. Quizá te colocaron junto
a nosotros porque tenemos más cosas en común de las que puedes aceptar, sobre
todo el hecho de que nosotros tres llevamos sangre en nuestras manos—
Aquellas palabras paralizaron a Tom por unos
segundos. Regresó a ver a la joven con reproche, ella le plantó la mirada de
forma amenazante y sonrío con placer.
—Tyra, eres tan molesta como un…
—Interesante forma de ver el grupo que se ha formado,
nuestras metas y objetivos son diferentes, sin contar nuestros métodos para
resolver los trabajos que hacemos— expresó Jake que llegaba desde la parte
posterior del lugar. Su buzo de color gris tenía manchas de todo el lugar.
—Un mercenario y una asesina —murmuró Tom,
mirando el pantano con resignación, definitivamente el destino le estaba
jugando una mala pasada, ansiaba poder salir de ese lugar lo más pronto
posible.
—Y un cura —replicó Jake enarcando una ceja con
intención de provocar a Tom—. Completamente distintos, pero lamentablemente
atados por un hilo más poderoso que nosotros. Nunca nos llevaremos bien, pero
tendremos que soportar los rostros de todos durante el resto de la eternidad. O
al menos, hasta que el concejo nos apruebe.
—Al parecer tenemos una misión —intervino Tyra,
evitando que Tom comenzará uno de sus largos discursos, aburridos para su gusto
cosmopolita. —. La misión corresponde a detener a las hordas de soldados que se
dirigen al pueblo cercano. El cual necesita una gran depuración —explicó Tyra,
su mano derecha tomó su larga cabellera rubia y la colocó de forma distinta,
simulando un nuevo peinado.
—Así que nos están tomando en cuenta para esta
guerra —comentó con resignación Tom mirando a sus acompañantes directamente—. Pensé
que únicamente los de la ciudad dorada tenían importancia en las batallas ¿Por
qué nos han llamado a proteger a personas que ni siquiera nos ven con buenos ojos?
—
—El miedo a lo desconocido es el mayor temor —exclamó
Jake en el mismo instante que de un hábil salto quedaba sobre una roca cubierta
por musgo de color negro—. No somos santos, mucho menos héroes. Somos guerreros
que no deseamos caer ante el poder de Abaddon—
—Entonces creo debemos ir a luchar —dijo Tyra
mirando al horizonte, en donde se podía observar algunas casas y la luz del sol
que caía en ellas.
—¿Será fácil o adecuado? — indagó Tom de
inmediato mirando al piso con resignación y dolor—. Será nuestra primera pelea
sin ser un grupo de cuatro— completó
Jake y Tyra se miraron entre sí, el sonido de
la saliva en su garganta se escuchó en el ambiente. Nunca esperaron un
comentario de esa índole por parte de Tom, pero no tenían tiempo para iniciar
con sentimentalismos, ya que ello fue lo que causó que su equipo se viera
aminorado.
Planeta Apolión
La habitación estaba completamente vacía, las
paredes no tenían color alguno detectable, parecía que fuera blanco, pero a
momentos eran de un color hueso opaco. A un costado se encontraba Xiïta con un
gran báculo, sus ojos estaban enfocados en el vacío de la habitación, sumergida
totalmente en sus pensamientos.
La puerta de aquel lugar se abrió dando paso a
una pequeña niña de cabello de colores, las puntas terminaban en un color
rojos, que a momentos se convertían en llamas de verdad. Una misteriosa sombra
la seguía de cerca.
—¿Qué es lo que quieren? —preguntó Xiïta con intriga
y a la vez enojo, por lo general no osaban entrar a su habitación sin permiso—.
Este es mi lugar y no recuerdo haberles permitido entrar en el mismo—
—No es una habitación muy decorada —comentó la
niña sin dar importancia al comentario, llevó un dulce a sus labios y lo mordió
rápidamente. Xiïta enarcó una ceja con molestia y apuntando su báculo hacia la
niña causó que las tinieblas invadieran toda la habitación, un sinnúmero de
lamentos se escucharon en la habitación.
Decenas de personajes aparecieron a lo largo de
las paredes, todos ellos con vestimentas negras y ojos blancos. Los cuales
rápidamente rodearon a la niña para intimidarla, sin dejarle tiempo de
reaccionar.
—Realmente no tienes buen carácter —declaró la
niña mientras aplaudía y la sombra a su alrededor se deslizaba a gran velocidad
y alejaba a todos los espectros.
—¿Una pelea, querida Sheccid? —preguntó Xiïta
con una sonrisa
—No —respondió rotundamente Sheccid—. Mi
intención aquí es la de poder conversar sobre algunos datos interesantes.
Abaddon considera que algunos guerreros de la oposición han comenzado a
organizarse. Nos ha distribuido por números y; por desgracia estamos unidas—
—Ya me imaginaba algo así— declaró Xiïta asentando
su báculo en el suelo. La habitación regresó a su normalidad de inmediato. La
sombra a la espalda de Sheccid se desvaneció de igual forma.
—Tenemos que dirigirnos al lugar donde se
encuentran los artefactos. Son los aspectos necesarios para el gran objetivo.
Tengo entendido que se creara una distracción para cualquier que ose
desafiarnos. Realmente lo dudo, pero si fallamos, y uno de esos artefactos cae
en mano de los enemigos, estaremos siendo destruidas en cuestión de segundos.
—Los arcanos deberíamos hacer otras
actividades, sin embargo, debemos movernos, no quiero encontrarme con ese guía,
anda de malas desde la pelea que tuvo contra el guerrero de élite —culminó
Xiïta dirigiéndose a la puerta
—Frankmoon en contra de Adrián. Realmente sería
un desperdicio no ver esa pelea.
Habitación Principal, Planeta Apolión
Abaddon se encontraba en medio de sus fieles
seguidores y guerreros. A pesar de estar junto a ellos les daba la espalda,
mientras continuaba en sus actividades con un extraño dispositivo cuadrado en
una mesa. Entre los presentes se ubicaban Frankmoon el primer guía, dos
guerreros de élite y siete arcanos. Las principales fuerzas de ataque.
—Es momento…—anunció de improvisto, causando la
atención total de sus guerreros—…de tomar aquellos artefactos, no solo en este pequeño
cuadrante del universo; sino en cada uno de los que se deba. No es necesario
que todos debamos ir a esos lugares, ya he seleccionado a cada uno de ustedes
para las misiones. Su poder es más que avasallante para los enemigos.
—Como usted ordene —declaró un sujeto que daba
las espaldas a todos los miembros del lugar, siempre se ubica a la derecha del
conde.
—El anillo mare, el necronomicon y el ojo de
thundera son nuestros principales objetivos fuera de este mundo. Selkhat—
declaró de inmediato. Un sujeto fornido de cabello rojo y ojos negros se acercó
al conde—. Quiero te encargues del anillo
—Lilith, tú del libro —siguió; una joven de
cabellos verdes sonreía—. Y finalmente Kurt, tú te encargarás del ojo.
El nombrado asentía
—Los demás ya serán organizados— comentó en el
instante que giraba y miraba fijamente a uno de sus soldados más fieles—. Por
tú parte, quiero te infiltres entre los guerreros nos hacen frente, sé que están
formando una especie de base de resistencia. En un futuro ese lugar será centro
de un evento muy importante y siendo tú, un miembro importante y figura de
oposición a mis planetas, nunca dudarán de ti—
—Como ordene —declaró el sujeto con
tranquilidad
—Hasta eso me divertiré con esta caja de Lemarchand —murmuró girando nuevamente a su mesa de trabajo
—Hasta eso me divertiré con esta caja de Lemarchand —murmuró girando nuevamente a su mesa de trabajo
—Por el conde del infierno —gritó una chica
—El gran Abaddon —corearon los presentes

3 comentarios:
ojo de thundera ... me suena ... ... deberías, hacer una infografía para saber de q serie sale cada uno de los personajes, y quizás, también.... quien anda en que lado ...
Apoyo a Crisita... infografías para todos!!! Ok no.
Eres brujo o que onda? Una partecita de ahi me llegó profundamente y calzó con lo que te comentaba.
Wiiii aparece Sheccid, aparte Jake también... Ya quiero saber lo que pasa después.
Por cierto, tienes un error de redacción "—Los demás ya serán organizaré—" ojo con eso.
Espero el siguiente cap con ansias.
Creo que las mejores lineas son estas, ojala muchos entendieran el poder de las desiciones!... como dirian por ahi, al buen entendedor pocas palabras! hahaha
<>
OMG! estaba muerta! :(
Probre Tom parece tener una gran encrucijada en su interior si se cuestiona el porque ayudar a la gente del pueblo u.u
Sheccid controla las sombras??? mmm interesante
Wooow Abaddon fue a por objetos tan poderosos, literalmente con eso controla los elementos, la vida y la muerte y aun mas el tiempo! ... y por los acontecimientos posteriores comprendo que logro dominar tambien el espacio con la caja de Lemarchand... joder ese tipo se las piensa todas!
mmm no me digas que el infiltrado es quien creo que es! alguna vez me lo mencionaste.. pero sera que sii???
Genial el cap!
eres el mejor
Saludos
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