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Looking for Something — Especial 2: Antiguos momentos




 Planeta Cephei

Las ondulaciones que se observaban recorrer la superficie del lago transmitían tranquilidad y alegría en cada una de las personas que se encontraban próximas a sus aguas azules. A su orilla, el paisaje de convivencia llegaba a su cumbre, varios grupos de familias en todas las denominaciones posibles disfrutaban de comidas junto al césped verde y los pequeños insectos curiosos, encuentros de enamorados en pequeñas citas junto a escenas de paz y cariño completaban el ambiente.

A la orilla del lago, un sujeto de gran altura, cuerpo fornido y cabello negro corto permanecía sentado observando las ondulaciones del agua. Su rostro serio se fijaba en los puntos lejanos del lugar, sus ojos color gris omitían todas las escenas a su alrededor.

—Tom —declaró una voz femenina a sus espaldas.

El nombrado cerró sus ojos lentamente en el mismo instante que su cuello se tensaba. Estiró su pierna derecha en modo de descanso y tras dos segundos de silencio, exhaló el aire de su boca.

—Has pasado mucho tiempo mirando hacia el horizonte y eso no es algo productivo —recalcó la voz. Tom movió sus ojos sin generar movimiento en los músculos de su cuello. Pudo ver a una joven pelirroja que le sonreía con emoción, el mencionado giró su cabeza nuevamente, y; acto seguido miró al suelo con tristeza—. Las cosas no son como antes

A su alrededor las personas disfrutaban las actividades cotidianas. Su alegría no parecía afectar en nada.  

—Lo sé, todo cambia. El mundo mismo cambia con cada decisión que alguien toma— respondió la joven con una sonrisa para proseguir con su discurso—. Ante esa situación todos nos encontramos con dos opciones por tomar. La primera que se te relaciona con la conveniencia personal y la segunda que se convierte en el opuesto. Cada uno de nosotros como dueños y responsables de nuestras propias vidas debemos aprender a escoger, quizá con sabiduría, lo que es adecuado. Estar aquí sentado con la mirada perdida no es algo beneficioso para ti o los demás.

—¿Acaso has venido únicamente para rasgar los pocos buenos recuerdos me quedan de ti?

La joven sonrió con picardía—. Siempre has sido tan alejado de todo

—¿Y tú que me puedes decir? —reclamó Tom con furia, su cuerpo se levantó rápidamente del piso. Su mirada chocó con los ojos violetas de la joven, quien le miraba con dulzura—. Tú ni siquiera estás aquí, ¡Estás muerta! —gritó finalmente

La joven perdió su sonrisa, acto seguido se desvaneció con el pasar del viento. Todo a su alrededor quedó congelado en el tiempo por pocos segundos, las personas a su alrededor desaparecían y el paisaje se deterioraba con rapidez. El lago quedó convertido en un pantano viscoso y maloliente de color verde. En el interior del mismo se observaban restos de contaminación y construcciones.

—¡Maldición, odio este lugar! —gritó Tom con furia al ver el lugar, su puño chocó contra una roca de gran tamaño, la misma que se destruyó en cientos de pedazos ante el poder del golpe.

—No creo esa sea la manera productiva de enfocar tú poder— declaró una chica de cabello rubio y ojos verdes que descansaba en las ramas desgastadas de un árbol cercano.

—Nadie te ha pedido tú opinión. No logro comprender como es posible que me hayan puesto en el mismo grupo que a ti y el estorbo de Jake— refunfuñó con ira

—Solo hablas cuando afecta a tus intereses —opinó la chica con seriedad. Se levantó de la rama y sacudió el polvo y agua se había adherido a su traje color verde, la armadura de su pecho relucía con los pocos rayos de sol atravesaban las nubes oscuras del planeta—. Quizá te colocaron junto a nosotros porque tenemos más cosas en común de las que puedes aceptar, sobre todo el hecho de que nosotros tres llevamos sangre en nuestras manos—

Aquellas palabras paralizaron a Tom por unos segundos. Regresó a ver a la joven con reproche, ella le plantó la mirada de forma amenazante y sonrío con placer.

—Tyra, eres tan molesta como un…

—Interesante forma de ver el grupo que se ha formado, nuestras metas y objetivos son diferentes, sin contar nuestros métodos para resolver los trabajos que hacemos— expresó Jake que llegaba desde la parte posterior del lugar. Su buzo de color gris tenía manchas de todo el lugar.

—Un mercenario y una asesina —murmuró Tom, mirando el pantano con resignación, definitivamente el destino le estaba jugando una mala pasada, ansiaba poder salir de ese lugar lo más pronto posible.

—Y un cura —replicó Jake enarcando una ceja con intención de provocar a Tom—. Completamente distintos, pero lamentablemente atados por un hilo más poderoso que nosotros. Nunca nos llevaremos bien, pero tendremos que soportar los rostros de todos durante el resto de la eternidad. O al menos, hasta que el concejo nos apruebe.

—Al parecer tenemos una misión —intervino Tyra, evitando que Tom comenzará uno de sus largos discursos, aburridos para su gusto cosmopolita. —. La misión corresponde a detener a las hordas de soldados que se dirigen al pueblo cercano. El cual necesita una gran depuración —explicó Tyra, su mano derecha tomó su larga cabellera rubia y la colocó de forma distinta, simulando un nuevo peinado.

—Así que nos están tomando en cuenta para esta guerra —comentó con resignación Tom mirando a sus acompañantes directamente—. Pensé que únicamente los de la ciudad dorada tenían importancia en las batallas ¿Por qué nos han llamado a proteger a personas que ni siquiera nos ven con buenos ojos? —

—El miedo a lo desconocido es el mayor temor —exclamó Jake en el mismo instante que de un hábil salto quedaba sobre una roca cubierta por musgo de color negro—. No somos santos, mucho menos héroes. Somos guerreros que no deseamos caer ante el poder de Abaddon—

—Entonces creo debemos ir a luchar —dijo Tyra mirando al horizonte, en donde se podía observar algunas casas y la luz del sol que caía en ellas.

—¿Será fácil o adecuado? — indagó Tom de inmediato mirando al piso con resignación y dolor—. Será nuestra primera pelea sin ser un grupo de cuatro— completó

Jake y Tyra se miraron entre sí, el sonido de la saliva en su garganta se escuchó en el ambiente. Nunca esperaron un comentario de esa índole por parte de Tom, pero no tenían tiempo para iniciar con sentimentalismos, ya que ello fue lo que causó que su equipo se viera aminorado.

Planeta Apolión

La habitación estaba completamente vacía, las paredes no tenían color alguno detectable, parecía que fuera blanco, pero a momentos eran de un color hueso opaco. A un costado se encontraba Xiïta con un gran báculo, sus ojos estaban enfocados en el vacío de la habitación, sumergida totalmente en sus pensamientos.

La puerta de aquel lugar se abrió dando paso a una pequeña niña de cabello de colores, las puntas terminaban en un color rojos, que a momentos se convertían en llamas de verdad. Una misteriosa sombra la seguía de cerca.

—¿Qué es lo que quieren? —preguntó Xiïta con intriga y a la vez enojo, por lo general no osaban entrar a su habitación sin permiso—. Este es mi lugar y no recuerdo haberles permitido entrar en el mismo—

—No es una habitación muy decorada —comentó la niña sin dar importancia al comentario, llevó un dulce a sus labios y lo mordió rápidamente. Xiïta enarcó una ceja con molestia y apuntando su báculo hacia la niña causó que las tinieblas invadieran toda la habitación, un sinnúmero de lamentos se escucharon en la habitación.

Decenas de personajes aparecieron a lo largo de las paredes, todos ellos con vestimentas negras y ojos blancos. Los cuales rápidamente rodearon a la niña para intimidarla, sin dejarle tiempo de reaccionar.

—Realmente no tienes buen carácter —declaró la niña mientras aplaudía y la sombra a su alrededor se deslizaba a gran velocidad y alejaba a todos los espectros.

—¿Una pelea, querida Sheccid? —preguntó Xiïta con una sonrisa

—No —respondió rotundamente Sheccid—. Mi intención aquí es la de poder conversar sobre algunos datos interesantes. Abaddon considera que algunos guerreros de la oposición han comenzado a organizarse. Nos ha distribuido por números y; por desgracia estamos unidas—

—Ya me imaginaba algo así— declaró Xiïta asentando su báculo en el suelo. La habitación regresó a su normalidad de inmediato. La sombra a la espalda de Sheccid se desvaneció de igual forma.

—Tenemos que dirigirnos al lugar donde se encuentran los artefactos. Son los aspectos necesarios para el gran objetivo. Tengo entendido que se creara una distracción para cualquier que ose desafiarnos. Realmente lo dudo, pero si fallamos, y uno de esos artefactos cae en mano de los enemigos, estaremos siendo destruidas en cuestión de segundos.

—Los arcanos deberíamos hacer otras actividades, sin embargo, debemos movernos, no quiero encontrarme con ese guía, anda de malas desde la pelea que tuvo contra el guerrero de élite —culminó Xiïta dirigiéndose a la puerta

—Frankmoon en contra de Adrián. Realmente sería un desperdicio no ver esa pelea.  

Habitación Principal, Planeta Apolión

Abaddon se encontraba en medio de sus fieles seguidores y guerreros. A pesar de estar junto a ellos les daba la espalda, mientras continuaba en sus actividades con un extraño dispositivo cuadrado en una mesa. Entre los presentes se ubicaban Frankmoon el primer guía, dos guerreros de élite y siete arcanos. Las principales fuerzas de ataque.

—Es momento…—anunció de improvisto, causando la atención total de sus guerreros—…de tomar aquellos artefactos, no solo en este pequeño cuadrante del universo; sino en cada uno de los que se deba. No es necesario que todos debamos ir a esos lugares, ya he seleccionado a cada uno de ustedes para las misiones. Su poder es más que avasallante para los enemigos.  

—Como usted ordene —declaró un sujeto que daba las espaldas a todos los miembros del lugar, siempre se ubica a la derecha del conde.

—El anillo mare, el necronomicon y el ojo de thundera son nuestros principales objetivos fuera de este mundo. Selkhat— declaró de inmediato. Un sujeto fornido de cabello rojo y ojos negros se acercó al conde—. Quiero te encargues del anillo

—Lilith, tú del libro —siguió; una joven de cabellos verdes sonreía—. Y finalmente Kurt, tú te encargarás del ojo.

El nombrado asentía

—Los demás ya serán organizados— comentó en el instante que giraba y miraba fijamente a uno de sus soldados más fieles—. Por tú parte, quiero te infiltres entre los guerreros nos hacen frente, sé que están formando una especie de base de resistencia. En un futuro ese lugar será centro de un evento muy importante y siendo tú, un miembro importante y figura de oposición a mis planetas, nunca dudarán de ti—

—Como ordene —declaró el sujeto con tranquilidad 

 —Hasta eso me divertiré con esta caja de Lemarchand —murmuró girando nuevamente a su mesa de trabajo

—Por el conde del infierno —gritó una chica

—El gran Abaddon —corearon los presentes

3 comentarios:

Cris J. dijo...

ojo de thundera ... me suena ... ... deberías, hacer una infografía para saber de q serie sale cada uno de los personajes, y quizás, también.... quien anda en que lado ...

Chisheccid dijo...

Apoyo a Crisita... infografías para todos!!! Ok no.

Eres brujo o que onda? Una partecita de ahi me llegó profundamente y calzó con lo que te comentaba.

Wiiii aparece Sheccid, aparte Jake también... Ya quiero saber lo que pasa después.

Por cierto, tienes un error de redacción "—Los demás ya serán organizaré—" ojo con eso.

Espero el siguiente cap con ansias.

Leo Proaño dijo...

Creo que las mejores lineas son estas, ojala muchos entendieran el poder de las desiciones!... como dirian por ahi, al buen entendedor pocas palabras! hahaha
<>

OMG! estaba muerta! :(

Probre Tom parece tener una gran encrucijada en su interior si se cuestiona el porque ayudar a la gente del pueblo u.u

Sheccid controla las sombras??? mmm interesante

Wooow Abaddon fue a por objetos tan poderosos, literalmente con eso controla los elementos, la vida y la muerte y aun mas el tiempo! ... y por los acontecimientos posteriores comprendo que logro dominar tambien el espacio con la caja de Lemarchand... joder ese tipo se las piensa todas!

mmm no me digas que el infiltrado es quien creo que es! alguna vez me lo mencionaste.. pero sera que sii???

Genial el cap!
eres el mejor

Saludos

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