Sociedad de Almas, Seireitei
Su
mente jugaba en contra a momentos, a pesar que estaba seguro de que el nivel de
reiki de su contrincante no era de alto rango, definitivamente era notorio para
un lugar en el cual no había despertado su esencia final. Notaba el movimiento
y fuerza de Shinji junto a Noriko, evidentemente habían iniciado una batalla a
mayor nivel, pero no conocían todos los datos.
Hitsugaya
mantuvo su mirada seria en dirección de sus enemigos, notaba como sin esfuerzo
alguno se había acercado lentamente a una posición cada vez más cercana. Su
shikai había sido bloqueado sin problema alguno, y al analizar la situación,
era evidente que el poder iría aumentando con el paso del tiempo. Estaba por
arremeter con fuerza, cuando notó el cambio de color de las nubes y la
formación de una figura gigantesca en el Seireitei.
Su mente creaba un sinnúmero de situaciones en
el lugar, el poder que emanaba la misteriosa criatura era inmensurable, fue
cuando observó como el Bankai del capitán Komamura aparecía. El hecho que hayan
obligado al capitán de la séptima división a convocar su bankai, indicaba que
todos ellos poseían poderes superiores. Su mente regresó a mirar a su contrincante
derrotado ¿Acaso lo derrotó por suerte?
—Parece
que algo ha distraído tu mente —declaró Noriko con una sonrisa aun mayor, el
pecho de la joven comenzó a brillar en el instante que la espada aparecería con
un brillo intenso, al perder este color, la espada ahora mantenía un filo de
color negro.
—BANKAI —gritó Hitsugaya moviendo su espada— Daiguren
Hyōrinmaru— completó. El dragón de su espalda brilló y desapareció.
Su katana de apariencia corriente se elevó hacia el cielo, unas filas de hielo
aparecieron para cobrar la forma de un dragón del mismo elemento. Este animal
envolvió al capitán brillando con intensidad.
Cuando
el brillo terminó de desvanecerse, un dragón de hielo más pequeño dotó de alas,
cola y recubrió con una capa de hielo las extremidades del capitán, la boca del
dragón y su cuello recorrían su mano.
El
rostro de Noriko palideció durante unos momentos—. Su reiki se incrementó de
una forma impresionante ¿Qué clase de guerreros son? —pensaba la guerrera con
molestia. Especulaba si acaso Shinji hubiera logrado ser más útil en la
batalla. ¿Por qué Chad continuaba declarando que esos guerreros eran parte
esencial de la resistencia? No demostraban habilidad médica, mecánicas o
bélicas de gran importancia.
—El
Bankai es la fase final de la zampakutō, el poder máximo de cada shinigami.
Lamento informarte esto, pero no podrás vencerme —informó Hitsugaya con la
mirada fija en los movimientos de la espada de su contrincante
Una
risa burlona se generó de la boca de Noriko —¿Un niño como tú me derrotará? —. Hitsugaya
frunció el entrecejo al escuchar que le habían llamado, nuevamente, niño.
Hitsugaya
se lanzó al ataque a una gran velocidad, Noriko no pudo reaccionar a tiempo la
dirección del ataque. El capitán le propinó un corte en su antebrazo izquierdo.
La joven arremetió con un mandoble sin éxito. Su rostro estaba cubierto por
muecas de sorpresa, notaba la calidez de la sangre que caía por todo su brazo.
—Ryūsenka
—gritó Hitsugaya. Un enorme bloque de hielo se creó rápidamente, acto seguido estalló
en dirección de Noriko. Hitsugaya regresó a mirar y pudo observar como un muro
de fuego había aparecido y salvado a la joven del ataque.
—Eso
estuvo cerca —declaró Noriko con su espada flotando en el aire, la tomó con
firmeza y generó un corte circular en su brazo a la altura del hombro. De esta
forma generando una cicatrización inmediata en el sistema nervioso y la herida de
su brazo.
—¿Qué haces?
—preguntó Hitsugaya sorprendido
—Eso no
te incumbe —declaró la joven mirándolo detenidamente—. Has herido mi brazo, por
lo que ya no puedo luchar con mi espada de forma justa —completó, acto seguido
de dos rápidos y hábiles saltos se ubicó en el techo de una edificación. Las
nubes negras iniciaron una generación de un mayor número de rayos, los cuales
caían por todos los lugares posible del Seireitei
—Kimí Jigoku
—declaró Noriko. Todas las edificaciones cercanas eran desintegradas en
miles de partículas, en los pies de la princesa se perfilaron varios jeroglíficos,
sin dar tiempo a nada, varias llamaradas intensas cubrieron a Noriko.
Hitsugaya
estaba sorprendido ante aquel poder. Las llamas no bajaban de intensidad en
ningún momento, el calor era insoportable. El capitán mostró una mueca de
horror al observar a su contrincante. Su piel ahora era de color negro y no
había apariencia de piel sana, simplemente cicatrices horríficas. El fuego se
movía alrededor de ella, generando una apariencia de aura con vida propia.
—¿Es tú
nuevo poder? ¿Crees que el fuego podrá vencer al hielo? —declaró Hitsugaya moviendo
su espada de forma irregular
—No es
eso —declaró Noriko, su voz sonaba más profunda y lúgubre que antes—. He
liberado mi poder, se podría decir que es un equivalente a tu Bankai —completó
Hitsugaya
la miró con sorpresa, el reiatsu de su contrincante no se había incrementado en
nada. Fue cuando cayó en cuenta de la serpiente del lugar, pese a que la
serpiente desprendía más poder, el contrincante de Komamura no había cambiado
su nivel de reiki.
—Love Pain
—declaró Noriko saltando hacia la pared vertical de un edificio, su
agilidad y velocidad habían mejorado a gran escala. El capitán notó como la joven
guerrera lo rodeaba varias veces, por unos segundos pensó que se estaba desafiando
en velocidad a Soi Fong.
Hitsugaya
ambicionaba seguir con la mirada a su enemiga, pero realizarlo era un reto
total, sus ojos no lograban efectuar esa maniobra. La guerrera apareció al
frente e intentó causarle un corte, pero él la detuvo con su zampakutō. La
chica de un impulso se alejó de su enemigo, para quedar nuevamente de pie en el
suelo.
—Sennen Hyōrō —gritó Hitsugaya. Varios pilares de hielo se creaban
y con una fuerte velocidad se dirigieron hacia Noriko, la cual ante la sorpresa
quedó apresada en ellos. Hitsugaya miró y sonrió, estaba por guardar su katana
ante la tenue victoria que había conseguido.
Los
pilares temblaron y lentamente cayeron para convertirse en pequeños copos de
hielo. Noriko apareció al frente de Hitsugaya con una macabra sonrisa. Con
agilidad le causó un corte en el cuello a su adversario.
La
princesa notó como hubo un cambio en el reiki del enemigo. La figura del
capitán se desvaneció en el ambiente, un clon. A su espalda el capitán de hielo
llevaba su mano a la altura del pecho, la sangre manchaba su traje. El capitán
observó como las manos y piernas de la princesa estaban volviendo a su color y
contextura de piel. Eso le generó una idea en la cual arriesgaría todo.
El
capitán saltó al aire a toda velocidad levantando su espada con decisión, la
herida empezaba a doler con intensidad—. Hyōten Hyakkasō —gritó
con fuerza. El cielo convirtió las nubes en un color más oscuro. Varios copos
de nieve empezaron a caer lentamente en todo el lugar.
—MoonFlower —gritó Noriko al sentir el poder del ataque,
toda su piel oscura se empezó a unir al frente de sus manos, ardía con toda
fuerza. Disparó en contra de Hitsugaya, pero los copos de nieve empezaron a
chocar contra su cuerpo, al entrar en contacto con aspectos materiales
estallaron y envolvieron al enemigo, congelándola en cuestión de segundos.
El
ataque de su contrincante fue detenido por la zampakutō del capitán, pero la
esfera de fuego se dividió en dos partes y la última atravesó el abdomen del
capitán, la sangre salpicó al suelo. Su Bankai desaparecía y cayó al suelo con heridas
graves, por un momento notó como todo a su alrededor generó una estática,
definitivamente estaba perdiendo sangre a rápida velocidad.
Tres
shinigamis llegaron, tres tenientes. El teniente de la primera división se
acercó a constatar el estado del capitán.
—Teniente
Sasakibe —declaró Hitsugaya mirándolo con seriedad—. Lleve a prisión a estos
dos enemigos, con la máxima seguridad— completó señalando a Shinji y Noriko. El
teniente asintió ayudándolo a incorporarse. Al estar de pie el capitán observó
a una chica que llevaba un libro en sus brazos, la teniente Nanao Ise, de la
octava división. A su lado la teniente de la doceava división, Nemu Kurotsuchi,
cargaba en sus hombros a Hinamori y también a Kira, listos para transferirlos a
las instalaciones de la cuarta división para que sean atendidos medicamente.
—Debemos
ayudar a los demás —declaró Hitsugaya escupiendo sangre por la herida
—Capitán
Hitsugaya, no se esfuerce —declaró Nanao aplicando una atadura a los enemigos—.
Lo llevaremos a la cuarta división
—Las
habilidades…—decía entre jadeos el capitán—…de todos ellos son superiores al
bankai— completó, mientras los tres tenientes quedaban en blanco. —Si los demás
pelean contra ellos pensando que manejan poderes de shinigami, perderán—
completó antes de quedar inconsciente
/*/
Bulow
disparó a toda velocidad, había observado el dragón de Hitsugaya, la serpiente
misteriosa y el gigante. Las peleas estaban en su punto más caliente, y él no
se quedaría atrás. Yumichika intentó ocasionar un corte con su zampakutō
liberada, pero no lo logró.
—No
tengo tiempo para jugar, lo siento —se disculpó Bulow guardando sus dos armas
de fuego. Llevó su mano a la espalda tomando una escopeta Western de cañones
superpuestos, el hogar de varios cartuchos de calibre doce. Empezó a disparar,
el shinigami de un salto los evadió, en ese momento notó que, al chocar la bala
contra una edificación, esta estalló en miles de pedazos.
El
shinigami comprendió que, si una de las balas de esa arma lo alcanzaba estaría
muerto en cuestión de segundos—. Forma de destrucción número 31: Disparo de Fuego Rojo
—atacó rápidamente en el instante que creaba una bola de fuego que impactó
sobre su enemigo. Bulow fue lanzado contra el suelo. Realmente no esperaba ese
ataque.
—No
estoy para bromas —gritó Bulow en el momento que saltaba. Yumichika tenía
planeado una estrategia con la que terminaría la batalla a su favor—. Forma de atadura
número 61: Prisión luminosa de seis barrotes—
Seis
luces amarillas atraparon a Bulow en el aire, inmovilizándolo por completó. —¿Qué
demonios? —declaró el guerrero chocando sus dientes ante la sorpresa, intentaba
liberarse, pero la presión era más fuerte.
—Creo
que la única forma de derrotarte es esta —declaró con voz baja. Miró de reojo
que no hubiera nadie cerca—. Te felicito, podrás ver la verdadera forma de mi
zampakutō. Corta
y desvía, Ruri'iro Kujaku—
La
katana adquirió una luminosidad verde y azul fluorescente, la apariencia se
modificó a varios hilos entrelazados que formaron plumas de un pavo real. Al
mover la katana, las plumas crecieron y se transformaron en ramas que
envolvieron al enemigo. La forma de atadura desapareció.
—Ruri'iro
Kujaku absorberá toda tu energía espiritual, dejándote incapaz de moverte y
propenso a cualquier ataque —completó el shinigami acomodando un mechón de su
cabello—. Es una forma elegante de ganar una batalla
—Interesante
—declaró Bulow con un bostezo abismal—. Pero tú plan maestro tiene una falla
bastante sencilla. Yo no soy uno de ustedes, no tengo energía espiritual, o al
menos no la ejecuto de la forma que he observado en ustedes
—¿Qué?
—respondió temeroso, fue en ese instante que cayó en cuenta que las ramas que
atrapaban a su enemigo no se modificaban, no aparecían las flores que debían
absorber la vitalidad de su enemigo.
Sin
movimiento previo, la escopeta se elevó en el aire y en lugar de disparar
munición, una daga de aproximadamente veinte centímetros apareció y cortó las
ataduras del enemigo. Al terminar de cortar rebotó con rapidez y se incrustó en
el pecho del shinigami, sintió un dolor y ardor en el pecho. La daga brilló por
unos instantes y encogiendo su tamaño, ingresó al cuerpo de su enemigo.
—¿Qué haces?
—indagó Yumichika cayendo al suelo al no poder controlar su sistema nervioso,
su zampakutō regresó a la normalidad
—Mi
daga es controlada por mi reiki —comentó Bulow llevando su mano al cuello para
brindarse un masaje de unos segundos, la batalla comenzaba a ser agotadora para
su gusto—. Es un canalizador de poder
La daga
en el interior del joven creó bifurcaciones en toda su estructura, las cuales fueron
cortando por el interior de Yumichika. Antes de poder realizar un contraataque
notó como todo se nublaba alrededor, intentó decir algo, pero cayó
inconsciente, solo sabía que se había ganado una regañada de su capitán.
Bulow
se acercó a su enemigo derrotado y extendió su mano a su rostro. Una esfera
blanca fue creada y lanzada al cuerpo del enemigo—. Mi intención, para suerte
tuya, no es eliminarte
/*/
Tec
chocó la espada contra el arma de Ikkaku. Este último sentía como su compañero de
división luchaba contra el otro guerrero. Ellos dos pertenecían a la onceava
división y no se podían permitir perder.
—Eres
muy poderoso por el hecho de que has osado desafiarme sin ayuda de nadie —declaró
Tec en tono desafiante, su mirada permanecía estática, como si nada de lo que
pasara al frente le importara en realidad—. Sin embargo, esto no decide que
seas más fuerte que yo— continúo con un repentino movimiento circular de su
arma—. La fuerza nace en tú interior cuando la razón de la pelea es defender
Ikkaku
enarcó una ceja con molestia. No comprendía a que se refería y le molestaba que
no le brindara el respeto que merecía. Antes de poder replicar al comentario
observó como el enemigo se colocaba al frente de un rápido movimiento.
Tec con
una única mano giró su lanza a gran velocidad y gritando—. Vórtice— Se
generó un torbellino de energía que golpeó al shinigami de lleno en el pecho.
Cayó al suelo con su vestimenta rasgada, sin embargo, no encontraba herida
alguna en su cuerpo—. Eso es jugar sucio—
declaró Ikkaku mirando a su oponente con seriedad. No lograba percibir la
agresividad.
—¿En serio?
— se preguntó Tec arqueando su ceja derecha con evidente sorpresa —. Es la
primera vez que escucho eso referente a mi forma de pelear, habilidades y
demás. Lo que no me parece nuevo es que alguien como tú haya recibido el ataque
de frente después de escucharlo ¿Acaso no sabes cómo actúa un vórtice?
—Si lo
sé —respondió Ikkaku juntando sus dientes en un gruñido
—¡Se
suponía debías decir no! — continúo Tec quedando en un rincón alejado, una nube
negra apareció en su cabeza
—Oye —dijo
Ikkaku mirando con vergüenza a su enemigo—. ¿Estás bien? —
—Claro
que sí —declaró Tec con una sonrisa amplia en su rostro. Se había colocado de
un breve salto frente a su compañero, tomó su lanza con firmeza y sacando su
lengua infantilmente declaró—. Definitivamente no son una amenaza para mi nivel
de poder
Ikkaku
no sabía si lo que estaba observando era fingido o natural, pero no estaba con
ánimos de pelar con un niño. Las órdenes del capitán debían ser cumplidas a
cabalidad.
—Noto
que tu reiki se ha incrementado y ha llegado a un nivel muy aceptable. Tengo la
impresión que puede aumentar mucho más, por lo que no puedo permitir seguir
recolectando información del ambiente de la misma forma— concluyó Tec en el
momento que borraba por completo la sonrisa de su rostro. La lanza comentó a
flotar y girar al frente del guerrero, antes de que el shinigami pudiera
reaccionar, el arma se multiplicó por todo el lugar.
—Maldición
—declaró Ikkaku con molestia por su evidente falta de acción inmediata. Tomó su
zampakutō con fuerza para atacar, pero para su sorpresa de las decenas de
lanzas se comenzaron a disparar finos hilos que lo envolvieron rápidamente en
varias partes del cuerpo.
Tec lo
miró sorprendido. Ikkaku con rápidos cortes con su arma se liberó de todos los hilos,
fue cuando Tec declaró con una mano en su cabeza y una sonrisa torpe—. Lo
siento, parece que me equivoque de técnica
—Ya me
has cansado —declaró Ikkaku con su katana listo para atacar. El shinigami giró
su cabeza varias veces para asegurarse que no había nadie cerca que pudiera
observarlo. Tec sintió que el reiki de su enemigo aumentaba lentamente.
—Lo
siento —habló Tec sin una expresión definitiva en su rostro—. En realidad, odio
pelear contra ustedes, pero no tengo opción —completó el segundo líder levantando
su lanza, de inmediato un brillo se generó en sus ojos causando que su mirada ahora
fuera hostil.
—BANKAI —dijo
Ikkaku sin tomar en cuenta las palabras o actitud desafiantes de su enemigo. Su
zampakutō brilló nuevamente
—Crucifixión —declaró Tec con la lanza dividida en dos
partes, cada una de ellas en una mano. Ambas armas giraron con rapidez y se
dirigieron hacia el enemigo. Tec notaba como el arma de su enemigo empezaba a
tomar una forma y tamaño desproporcionado, pero antes de que se materializara
por completo las dos partes de la lanza atravesaron el cuerpo del shinigami,
quien intentó generar palabras, sin resultado alguno.
Ambas
partes de la lanza levantaron el cuerpo de Ikkaku al cielo, en ese instante dos
lanzas de energía se generaron en el cielo y lo atravesaron nuevamente por la
espalda y el pecho. Antes de que alguien en el lugar pudiera realizar una
acción, las lanzas explotaron generando una amplia nube de polvo y energía.
—Si
hubieras logrado terminar tú ataque, es probable que la batalla se hubiera
prolongado. Aunque no estás listo para recibir mi poder en totalidad —completó—.
Pero no lo hiciste y en las batallas solo hay un vencedor— concluyó ante la
llega de Bulow
—Empieza
a hacer notar su presencia— mencionó Bulow con un tono sereno
—Es
cuestión de tiempo. Creo la mejor estrategia es reunirnos, no sería adecuado
enfrentarlos por separado como sucedió en la dimensión de las sailor.
Una
figura potente había llegado al Seireitei, definitivamente intentaba ocultar su
reiki. Sin embargo, en la sociedad de almas, el reiatsu que poseía era notable
y llamó la atención de todos los soldados del lugar.
En la
sala de reuniones, el capitán de la primera división percibía al recién llegado.
Existía algo diferente en relación a los que llegaron anteriormente, se podía
sentir un aura maligna. A pesar que podía dirigirse con alguno de los cuatro
capitanes que estaban presentes, prefirió dejarlo pasar, después de todo, ya
había alguien que pronto lo enfrentaría.
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Era considerado el guerrero más fuerte de todo el
lugar tal como su nombre lo indicaba. Su cabello de color negro con un peinado terminando
en varias puntas junto al parche en su ojo derecho le proveían de un aspecto
psicótico. Vestía el regular traje de shinigami de color negro y encima su
haori de color blanco, el cual lucía cortado abruptamente en sus hombros, al
nivel de su cintura cargaba una zampakutō que lucía desgastada. Su fuerza era
incalculable, pese al hecho que era el único capitán que no conocía el nombre
de su espada y por lo tanto no podía usar el bankai.
Su poder espiritual de color amarillo desquebrajaba
todas las paredes del lugar, sus pasos resonaban en la tierra, era como si la
naturaleza misma le temiera.
Lo había visto y sentido. El recién llegado era un sujeto
que poseía un gran poder espiritual, superior al de los que llegaron
anteriormente. Sus deducciones eran exactas, si los otros estaban dando
problemas a los tenientes, él debía ser el más poderoso.
De dos hábiles saltos ahora corría a gran velocidad
sobre los techos de las pocas edificaciones que quedaban, algunos rayos
provocados por la serpiente cayeron a pocos metros de él, pero no les brindó
importancia alguna. Avanzó rápidamente por todo el lugar, ese hogar tan
familiar, cuando se dio cuenta estaba en el límite del Seireitei. Se había
equivocado de camino.
/*/
Fiura extendió su mano izquierda. A su espalda un pentagrama
rojo brillaba, del cual se generaron varias ráfagas de fuego que salieron en
dirección de uno de los shinigami, el teniente de la séptima división. El teniente
era alto y musculoso, cabello negro y corto con las patillas recortadas y un
fino bigote del mismo color bien cuidado. Sus ojos estaban cubiertos por unas
gafas de sol negras. De varios saltos esquivó las ráfagas de fuego.
—Eres muy hábil —le galardonó Fiura ante la velocidad
de su contrincante. Reunir información del lugar y sus habitantes, era
necesario, pero en esta ocasión se dificultaba—. Para tú mala suerte, ese
ataque es lo básico en magia negra —complementó
—Eso no importa —declaró el teniente iba, tomando su
zampakutō liberada, la cual era una espada que desde su base hasta la punta se
iba ensanchando, tenía una púa perpendicular a poca distancia de su extremo
superior—. Las peleas son hasta el final
—¡Agh! —se quejó la guerrera con una mueca de
desprecio—. Eres uno de esos sujetos que luchan por su honor, los detesto —completó
la chica causando que el pentagrama brillará—. Primera Puerta del
Infierno: Convocación: Grillos asesinos
Al finalizar la convocación, del pentagrama cientos de
grillos iniciaron su salida, eran pequeños animales de color verde oscuro, en la
terminación de sus patas se formaban cuchillas con las cuales atacar. Sus ojos
de color rojo demostraban la ira que guardaban en su interior.
—¿Infierno? —preguntó Iba con sorpresa—. ¿De dónde
provienen ustedes? —
Los grillos saltaron hacia su enemigo con la firme
intención de cortarlo. El teniente se defendía con su espada al mismo instante
que se encargaba de aniquilarlos. Eran varios
y muy rápidos. De reojo miró a su compañera teniente, la cual se defendía de su
contrincante, no podía contar con su ayuda. Aquel mínimo descuido fue
suficiente para que uno de esos animales le cause un corte en el hombro. El
corte fue muy profundo, por lo que la sangre empezó a caer rápidamente en gran
cantidad.
Iba saltó hacia atrás con la intención de contraatacar—.
Forma de
destrucción número 31: Disparo de Fuego Rojo —, acto seguido lanzó una
esfera color rojo que en una explosión general destruyó a cada uno de esos
molestos animales.
—Interesante —declaró Fiura con emoción, esperaba un
ataque de armas físicas, definitivamente ver magia, la emocionaba más de lo que
se atrevía a aceptar. Sin perder tiempo alguno decidió contraatacar, pero el
teniente no estaba dispuesto a regalar esa oportunidad. Con el uso de su
velocidad, apareció frente a ella con la intención de generar un corte de un
mandoble. La joven al ver eso se convirtió rápidamente en un gato negro, motivo
por el cual logró evadir un ataque que pudo ser fatal.
El pentagrama se convirtió en un humo negro que siguió
al gato hasta donde se detuvo. Una vez que Fiura retomó a su estado original,
el pentagrama realizó la misma acción.
—Eres bastante hábil para huir — le provocó Iba mirando
a su enemiga con desaire
—Lamento decepcionarte al no usar armas —se mofó ella causando
que el pentagrama brillara con intensidad—. No es mi forma de pelear
Fiura saltó hacia el tejado de una edificación—. Primera Puerta del Infierno: Agresión: Rayos de sangre—
gritó con fuerza. De sus manos salieron cinco rayos rojos que iniciaron una
persecución agitada hacia el enemigo.
El ataque cesó de improvisto, el teniente no dirigió
su mirada hacia atrás. Siguió su huida hasta estar en un edificio lejano, fu
entonces cuando observó como la joven permanecía de rodillas en el suelo, algo
la estaba afectando.
—Maldición —pensó Fiura empezando a toser. Su mano
derecha cubrió su boca, cuando la retiró pudo observar como la sangre de su cuerpo
empezaba a huir—. No puede pasar esto ahora
—Primera Puerta del Infierno:
Defensa: Barrera sepulcral —enunció rápidamente. Una pared gris con rostros humanoides la
envolvió en la oscuridad. El teniente observó todo con sorpresa, no estaba
seguro si lo que evidenciaba era real o una distracción para atacar en
cualquier momento.
Dentro de la defensa infernal, Fiura se encontraba
arrimada a una pared, su rostro pálido iba acordé a la dificultad para respirar.
Realmente se sentía mal y debía recuperarse pronto o perdería la pelea. Los
recuerdos comenzaron a rodearla. Su mente inició una cadena de recuerdos.
Una niña de
ojos verde esmeralda y cabello negro paseaba por el brillante patio, a pocos
metros en frente se ubicaba una fuente de mármol de la cual caía agua del
famoso río del reino, que se decía era sagrado y mágico. La niña se acercó
lentamente hasta estar en el borde de la fuente. Sus padres le habían prohibido
ir allá, pero ella sabía perfectamente que la imprudencia de los niños siempre era
perdonada.
De
improvisto y para su sorpresa escuchó varias voces que provenían de la fuente,
era como si le estuvieran llamando para unirse en sus mágicas y llamativas
aguas. Estuvo a punto de tocar el agua, cuando a su espalda escuchó su nombre.
—¡Fiura! —declaró
una niña de cabellos negros, la cual se acercaba corriendo. Llevaba un pequeño
vestido celeste con bordados de ángeles en el mismo. Atrás corría otra niña con
un vestido de color celeste, y una diadema de diamantes en su cabeza.
—Ryuna— declaró
Fiura al reconocer a la primera niña, estaba sorprendida de verlas en ese lugar—.
Anna— completó al ver a la segunda niña—. ¿Qué hacen aquí?
—Pues eso
es obvio— declaró Anna miraba a su amiga con una sonrisa cómplice—. Nuestros
padres son gobernantes de los países y reinos aliados, por eso hemos venido con
ellos para la reunión sagrada—
—Exacto—
completó Ryuna con una gran sonrisa—. Además, queríamos saber si estabas bien.
Oímos sobre aquella lluvia de rocas incandescentes y nos habíamos preocupando
bastante—
—Ah —contestó
Fiura sin emotividad—. Estoy bien, pero mucha gente de las zonas montañas murieron
incineradas, aún tengo sueños en las noches donde veo sus cuerpos calcinados —repitió
sin emoción alguna
—Debió ser
terrible —declaró Ryuna abrazando a Fiura—. ¿Estabas observando la fuente de
agua sagrada? La leyenda declara que es una fuente que podría dar un poder
inmenso a los dignos o un poder maldito a los que no lo sean. Da miedo —concluyó
—Nadie
sería tan estúpido como para meter la mano en ese lugar —respondió Anna
moviendo su cabeza como muñeco saltarín
—Ese no es
un vocabulario de una princesa —le reclamó Ryuna mirando seriamente a su amiga.
Las dos chicas comenzaron a pelear, dejando de prestar atención a Fiura.
La niña con
aún más curiosidad se acercó lentamente a la fuente, la había visto cientos de
veces desde los largos ventanales de su castillo, pero era la primera vez que
sentía todo era distinto, y en esta ocasión, pudo escuchar con claridad a las
voces que la llamaban
Ven con
nosotros y seamos una sola persona. El máximo poder podrá ser tuyo, habitaremos
en ti y tú en nosotros. Viviremos y moriremos juntos.
—¿Quiénes
son ustedes? —indagó en sus pensamientos. Pero ante su sorpresa le escucharon
Somos los
antiguos seres de la orden de Merlín. Guardianes de grandes poderes que
deberían ser otorgados a una persona elegida. Tú.
—¿Por qué yo?
—preguntó
Eres la indicada, por la marca que podemos ver sobre
tu cabeza ¿Aceptas?
—Sí —respondió
mentalmente la niña. Acto seguido sus delicadas manos toparon por cuestión de
un segundo el agua. Un sonido delicado se escuchó en el ambiente causando la
intriga de las dos niñas acompañantes. Ryuna señaló a Fiura con terror. Anna
estiró su brazo con la intención de apartarle del agua, pero no pudo hacerlo,
el agua de la fuente se elevó y tomó la forma de un ser dimensional con una
capa, quién rápidamente ingresó en el cuerpo de Fiura.
—¿Fiura? —
preguntó temerosa Ryuna miraba a su amiga que permanecía de pie e inmóvil.
—Dime —respondió
Fiura con tranquilidad, ambas niñas no notaron un cambio significativo en su
amiga, lucía con normalidad, pero ahora en la fuente, el agua había
desaparecido.
—No puedes
estar tranquila con lo que has hecho —declaró Anna señalándola con rapidez. Fiura
recordaba cuan mandona podía ser la chica—. Has consumido un poder que podría
estar totalmente fuera de tu control—
—Lo sé —respondió
con tranquilidad—. Pero presiento que esto será de gran ayuda para el futuro
—Yo creo
que…— decía Ryuna antes de que una explosión a sus espaldas la lanzará en
contra de la fuente causándole un corte en su pierna. Fiura y Anna se aferraron
a un árbol cercano mirando como los soldados y líderes salían para observar
como un sujeto aparecía ante ellos. Abaddon, el conde del infierno, hacía su
presentación.
Fiura comenzó a respirar lentamente para lograr
recuperarse antes de que su enemigo hallara la forma de eliminar la barrera
defensiva. Si no se recuperaba, podría estar comprometiendo la misión.
Sabes de nuestro poder. El origen proviene
de la magia. Si no hay demasiada magia a tú alrededor morirás.
Las voces la atacaban nuevamente.
—Lo sé —expresó con molestia—. Al parecer los demás
han perdido o no están usando magia, pero no me daré por vencida—
Al terminar sus palabras la barrera que la protegía
desapareció entonces mirando al teniente pronunció—. Lamento no seguir mostrando
mi quórum de habilidades, pero mi tiempo de pelea contigo ha llegado a su final—.
Tercera Puerta del Infierno: Convocación: Árbol milenario
Iba solo observó como un árbol del mismo tamaño que la
serpiente y el Bankai de su capitán lo miraba de frente. Las dudas y temor lo
invadieron, pero no podía demostrarlo a su adversaria, caso contrario perdería
hasta la última gota de esperanza.
/*/
Kuchiki Rukia avanzaba a toda velocidad por el
Seireitei, el lugar era irreconocible. La cantidad de batallas que se habían
dado en el lugar lo habían dejado con grandes niveles de destrucciones y
heridos. Llegó hasta la puerta que deseaba, la puerta de ingreso a la sociedad.
Al llegar observó como del lado contrario venía a toda velocidad una joven de
piel morena y vestimenta anaranjada.
—Yoruichi sama —expresó Rukia al reconocerla. La
shinigami avanzó rápidamente donde la joven recién llegada. La misma que
observó a la serpiente y el gigante luchar fuertemente. Por otra parte, el
dragón del capitán Hitsugaya desaparecía.
—¿Qué ha sucedido aquí? — preguntó Yoruichi con dudas
y sorpresa al ver tal desastre
—De improvisto llegaron varios sujetos al centro del
Seireitei, enviaron a los tenientes a contenerlos, pero casi todos fueron
derrotados. Algunos capitanes han salido a enfrentarlos.
—No lo puedo creer— declaró Yoruichi—. Están peleando
contra el Bankai—
—Por favor— dijo Rukia con seriedad—. Debes traer a
Ichigo, él tiene el poder para detenerlos—
—Ella traerá a Ichii —enunció una niña de cabellos de
color rosa que se encontraba cerca mirando todo el lugar
—Yachiru san —expresó Rukia al reconocerla
—Pero será tarde, Kenchan ya salió a pelear —completó.
/*/
La sangre caía rápidamente por el torso, brazos y
piernas del capitán Komamura, la calidez que recorría la sangre le recordaba lo
frágil que podían llegar a ser sus cuerpos. Un corte de katana a la altura
media del ojo derecho le dificultaba la visión.
—Me parece que te queda muy bien ese corte —declaró
Chad con una sonrisa. Deseaba continuar con su comentario, pero le fue
imposible, comenzó a toser y escupió sangre en su mano.
—Similar a tus pulmones —declaró Komamura levantando
su arma para atacar. El gigante realizó la misma acción. De forma automática la
serpiente levantó su cola, sin orden alguna, y envolvió la mano del gigante.
—Parece que estás en problemas —expresó Chad ante la
acción de su protector arcano, miró la sangre de su mano y sintió molestia. La
sangre quedó embarrada en su pantalón con la finalidad de limpiarla. Chad se
encontraba cansado y el corte causado por el teniente Hisagi comenzaba a tener
efecto en su coordinación—. La revolución arcana es el poder máximo en su
ejército
Komamura quedó en silencio ante ello, por un segundo
tuvo curiosidad del comentario, pero negando con su cabeza desistió ante ello—.
Eso no me importa— gritó con fuerza. Dio un mandoble para que el gigante copiara
el ataque y se liberara de la serpiente. Ante la sorpresa de Chad, el gigante
del capitán realizó dos movimientos sin que fueran motivo de copia o
seguimiento de acción.
Chad cayó en cuenta que, si no ejecutaba una acción
rápidamente, tendría un problema mayor en cuestión de segundos. De un saltó se
colocó en el hombro de la serpiente.
—Viper —declaró el
guerrero uniendo sus manos en dirección superior, similar a una forma de rezo—.
Funde con tu veneno— completó.
Komamura notó como por unos breves segundos la
serpiente sonrío con placer ante la petición. Sin tener tiempo a reaccionar, la
serpiente se elevó en el cielo para volar, su estructura se hinchó rápidamente
y escupió una sustancia viscosa de color ver, la cual llegó al gigante sin
efecto alguno.
Antes de entender el verdadero sentido del ataque, Komamura
recibió el ataque de golpe, fue cuando entendió que no era un ataque físico
especifico, era un veneno que se vaporaba en su piel rápidamente, ingresando a
su torrente sanguíneo. El capitán soltó
su zampakutō en el instante que el gigante desaparecía. Komamura cayó al suelo
generando con su cuerpo un sonido hueco en todo el lugar.
Los capitanes notaron la desaparición del Bankai del
capitán, definitivamente era tiempo de que iniciaran la parte ofensiva. El
enemigo tenía definitivamente más poder del que aparentaban. El comandante
general avanzó por una puerta principal para dirigirse a terminar estas
batallas, seguido de cuatro capitanes. Las principales fuerzas del lugar
entraban en batalla.
Chad cayó arrodillado al suelo. Su mano reposó en su
pecho, notaba como tenía que hacer un doble esfuerzo para respirar con
normalidad.
—Al parecer no logras mantener mi forma física como
sucedía tiempo atrás, esto definitivamente, es una lástima —le encaró la
serpiente con evidente decepción—. Adrián te dio una gran paliza la última vez,
y desde ese momento perdiste la confianza en tu poder. Si no lo recuperas,
terminaremos desapareciendo en el olvido ambos.
Al culminar sus palabras se desvaneció en el aire. Chad
intentó replicar a la frase de su protector, sin embargo, no lo logró. Acto
seguido sus piernas flaquearon y cayó de rodillas pesadamente en el piso, su
visión era borrosa y un grupo de recuerdos lo invadieron
Se miraba a
sí mismo en una ciudad que ya no existía más. Llevaba una capa en su espalda y
en su mano una katana de filo rojo y mango negro, sus ojos tenían un brillo
inusual. Al frente se ubicaba una joven de cabellos negros, llevaba un vestido
blanco como la nieve, zapatos color celeste y en sus hombros un manto casi
transparente.
—¿Cómo es
posible que estés luchando al lado de Abaddon? —reclamó la joven, su voz estaba
cargada de resentimiento, se sentía totalmente traicionada
—Querida
Ryuna —declaró el joven dando varios pasos hacia adelante—. Lo único que deseo
es el bien mayor del universo, un bien que lo traerá Abaddon. Ustedes tienen
una percepción errada de la limpieza que realiza, lo ven como algo malo, pero
en realidad es el primer paso para una era de paz
—¿Paz? —se
burló Ryuna levantando la voz, se acercó y tocando con su dedo índice derecho
la frente de su compañero le reclamó—Y dime ¿Quién vivirá en ese mundo de paz?
Si han matado a todos los inocentes
—¿Inocentes?
—declaró Chad con asombro—. Los pueblos arrasados eran los que arremetían la
voluntad del gran conde del infierno, el gran Abaddon; ellos no anhelaban paz—
—Estoy
harta de tú teoría de la buena vida que promete Abaddon— comentó la joven. Le
dio la espalda y caminó en dirección contraria unos metros. Entonces se paró en
seco y le regreso a mirar—. Porque no es eso lo que está aconteciendo
Chad la
miraba con decepción y desconcierto. La niña que conocía, ya no existía. Al
frente suyo se encontraba una verdadera guerrera, pero no era solo eso, sino
que estaba siendo recriminado por parte de una de las principales líderes de la
rebelión en contra de Abaddon.
—Me
contaron que te has convertido en uno de los arcanos de Abaddon —especificó la
joven con impavidez, sus ojos se tornaron brillosos, acto seguido le dio la
espalda para que no la viera.
—Así es—
contestó Chad con alegría—. Uno de los arcanos de Abaddon. El arcano número 16—
completó mientras dilataba su brazo al cielo y una serpiente surgía en sus
espaldas. —Chad de Viper—

1 comentarios:
Siempre me ha emocionado ver los bankai, son increibles!
Noriko es una guerra de alta categoria! Es la primera vez que libera su poder de esa forma, sin lugar a dudas hermosamente aterradora. A mi pareces mucho mas power que el bankai :D
Me he puesto a pensar en lo dificil que es pelear sin tener nada de información del enemigo, realmente no sabes que esperarte y hasta el ataque más basico puede cambiar la posición de la balanza.
Kempachi apareceee que genial ese locoooo si se divierte en batalla! aunq es mas perdido que yo hahahaha
Fiura tamb es genial en batalla y se emociona con la magia enemiga, supongo que tamb le sirve de data para modificar su propia magia mmm
Waaaash! me encanto la historia de Fiura
Ryuna y Chad ya se conocian? es de la misma epoca de la infancia con Fiura?
Me encanto este cap! el mas largo creo yo y sumamente entretenido, los flashback estuvieron increibles.
Eres el mejor! que bueno que vuelvas a escribir.
Saludos
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