Sociedad de Almas, Seireitei
El nivel de reiki de su
contrincante no era alto, sin embargo, definitivamente era mayor a la media del
lugar. Notaba el movimiento y fuerza de Shinji junto a Noriko, evidentemente
habían iniciado una batalla.
—No es mi intención aleccionar lo
que ustedes deben hacer aquí, pero puedo ver e intuir que no nos permitirán avanzar
hacia el objetivo únicamente por ello —declaró Chad sujetando su katana con
fuerza y osadía.
—Estás en lo correcto —respondió
el teniente
—Bueno —empezó Chad —Te mentiría
si dijera que odio pelear, en realidad eso me ha mantenido con vida —terminó su
frase en medio de un suspiro, agachó su cabeza y en su rostro de dibujó una
sonrisa. Un pequeño viento movía lentamente las vestimentas de ambos guerreros.
—Soy Chad, líder de los vengadores de Paix—
—¿Paix? —inquirió el teniente. —No
permitiré que avance ninguno de ustedes. Soy Hisagi Shuuhei, teniente de la
novena dimensión —completó
—¿Teniente? —preguntó Chad con
sorpresa —Supongo tú poder debe ser notorio para que tengas un título
renombrado—
—Interesante observación —emitió
Hisagi lentamente. —Lamento no tener tiempo para seguir oyendo tus filosofías—
El teniente desapareció y
materializando al frente de Chad atacó con su zampakutō. Chad detuvo el ataque sin
problema alguno. Su katana tembló por dos segundos ante la presión del enemigo.
Hisagi de un rápido movimiento giró su arma para ejecutar un corte al nivel del
cuello de Chad, pero el guerrero desapareció a gran velocidad para colocarse a
salvo.
Rula por su parte se encontraba
al frente de una mujer, la cual se había declarado como Rangiku Matsumoto,
teniente de la décima división.
—Iré a por todo —declaró
Matsumoto con decisión y un tono burlón. Su arma permanecía firme en su mano.
La teniente comenzó a correr alrededor de la recién llegada, definitivamente su
velocidad no era promedio.
Rula se alejó del alcance de la
teniente, abrió el abanico rápidamente con su mano derecha y moviéndolo de
forma circular lanzó un corte de energía que rasgó el ropaje de la joven
shinigami.
Matsumoto se colocó a pocos
metros de distancia de frente a su enemiga, ante la sorpresa de la misma, fue
en ese momento que decidió atacar —Forma de destrucción número 31: Disparo de Fuego Rojo—.
De su mano derecha salió una esfera roja de energía que chocó en contra de su
enemiga. Aprovechando esto, Matsumoto atacó rápidamente a su enemiga, logrando
un corte en el brazo izquierdo.
Rula había perdido movilidad con
ese ataque y su brazo izquierdo estaba sangrando por culpa del corte, no
dejaría que tuviera otra oportunidad de atacar. Estiró su abanico con fuerza y
de improvisto varios cortes salieron a toda velocidad. Todos ellos chocaron con
algunas edificaciones, había logrado su objetivo.
—Parece que de alguna forma mi
ataque bloqueó tu habilidad de pelea —declaró Matsumoto con una sonrisa de
confianza. De reojo observó la pelea entre Hisagi y el otro joven recién
llegado, las armas de los dos chocaban a gran velocidad. Comprendía el motivo
por el cual el comandante general los había enviado específicamente a ese
lugar.
—Tu ataque no me ha quitado la
visibilidad, pero eso tampoco equivale a que no tenga cartas bajo la manga como
lo hiciste tú. A veces las batallas no se basan en quien derrota primero al enemigo,
sino en quien gana la batalla —completó sonriendo, el dolor de su brazo era
profundo y empezaba a perder sangre. A veces odiaba el costo del dolor para
lograr su poder, la sangre caía lentamente por su brazo. Debía terminar la
batalla, definitivamente su contrincante no sospechaba nada.
—Veamos si tus palabras son
ciertas —completó Matsumoto. —Debo terminar contigo rápidamente —musitó estirando
su katana. —Gruñe, Haineko
Rula observó como el filo de la
katana desaparecía para convertirse en arena que envolvió el campo de batalla.
—¿Qué demonios intentas hacer? —preguntó
Rula con molestia. La arena a su alrededor no solo dificultaba su visión, sino
que la empezaba a irritar.
—Las tácticas nunca se revelan —declaró
Matsumoto con alegría y una extensa sonrisa, estiró su espada para atacar
rápidamente
/*/
Hisagi notaba como el sudor caía
por su cuerpo, su enemigo manejaba la katana a un nivel superior. No era un
enemigo cualquiera, aunque su reiatsu no superaba el de un teniente, no se
explicaba la razón de su poder. —¿Quién demonios son ustedes? No puedo sentir
reiatsu en sus cuerpos—
—Nosotros no somos de este
lugar, ni de esta dimensión siquiera. Solo hemos venido para conseguir un objeto
que pertenece a nuestro hogar; y que es la clave para terminar con el mal en
nuestro lugar de residencia —explicó Chad. —Aunque eso no te interesa realmente—
—Tienes razón —contestó Hisagi. —Lamento
tener que ser quién destruya tus objetivos, pero debo terminar esta pelea aquí
y ahora— declaró estirando su zampakutō —Cosecha,
Kazeshini—
La katana brilló unos instantes,
al finalizar todo el espectáculo visual la katana se había transformado en un
par de hoces de mango curvo unidas por una cadena. Ante la sorpresa de Chad el
teniente de la novena dimensión sintió seguridad.
—Al parecer la habilidad
especial de ustedes es cambiar la forma de sus armas, la joven de allá
igualmente pronunció palabras en ese mismo estilo —declaró con emoción, su dedo
índice derecho señaló a Matsumoto. —Además de creación de energía materializada.
La batalla es joven y has usado una de tus habilidades especiales, eso da que
desear—
Hisagi con furia lanzó una de
las hoces en contra de su enemigo, pero este las esquivó con ayuda de su
katana. En ese momento y a toda velocidad Hisagi tomó la cadena del arma y
generando presión la movió hacia su pecho, causando que la cadena regrese a su
dueño, produciendo un corte en la espalda del joven en el camino. Chad había
olvidado la cadena y estaba herido en la espada por causa de ese absurdo y
novato fallo.
/*/
La katana de Matsumoto fue
detenida en seco por el abanico de Rula, la shinigami no podía creer que un
abanico, aparentemente de un material frágil, pudiera detener a su zampakutō.
Usando su velocidad se alejó de la joven.
—¿Te sorprende que mi abanico
haya detenido a tu katana? —preguntó Rula para causar una distracción en su
enemiga, la sangre seguía brotando de la herida, era cuestión de minutos para
que su plan culminara con efectividad. —Lamentablemente no existe nada que
pueda cortarlo—
Matsumoto la miró con cuidado,
estaba pálida y sus ataques no eran agresivos en totalidad, comenzaba a
preguntarse si era por acción de la pérdida de sangre. Sin perder tiempo dio un
mandoble con la tsuka de su katana y toda la arena rodeó a la joven Rula.
—¿Qué…? ¿Intentas dificultar mi
vista con esta arena? —declaró Rula estirando su mano izquierda y abanico con fuerza.
Acto seguido gritó. —Ventisca
infernal
Un fuerte viento alejó la arena
con agresividad, Matsumoto notó que la joven había quedado indefensa ante un
ataque. Sin perder tiempo movió nuevamente la tsuka de su katana para que la
arena a gran velocidad envolviera a Rula, en el ambiente la arena comenzaba a
comprimirse alrededor de su cuerpo.
El abanico de la joven guerrera
cayó pesadamente al suelo haciendo resonar las partes de metal ocultas. Varias
hileras de sangre salpicaron en el aire, decenas de cortes aparecieron en el
cuerpo de la joven, su sistema nervioso colapsó y cayó fuertemente al piso. En
su mente se reclamaba por el error y descuido. Decidió no darle importancia a
ello, de todas formas, Chad se encargaría de ambos.
/*/
Matsumoto se colocó estratégicamente
junto a Hisagi. Chad generó un suspiro de molestia, ahora tenía que encargarse
de dos tenientes. Miró como Rula reposaba en el suelo y perdía sangre de las
heridas. Definitivamente tenía que ayudarla antes que el problema aumente.
—Heilung —declaró Chad creando una
pequeña esfera blanca de su mano derecha y enviándola al cuerpo de su amiga.
Ambos shinigami no tuvieron tiempo de detener esa situación, todo fue demasiado
rápido para ellos.
—Con eso estará viva —declaró
Chad flexionando los músculos de sus brazos y cuello, el nivel de estrés por la
batalla no se lo esperaba. —Ahora, lamento que la batalla tome otro curso, pero
no puedo permitir que ninguno de ustedes quede intacto tras el lamentable
estado en el que se encuentra mi amiga—
Matsumoto e Hisagi tomaron sus
zampakutō con fuerza. Chad cerró sus ojos por dos segundos, acto seguido los
abrió. Para sorpresa de ambos shinigami el ojo derecho de Chad ahora era de un
color rojos intenso y el izquierdo era negro en su totalidad, algo aterrador
para ellos.
El líder de Paix acumuló gran
parte de su reiki en su arma y con dos mandobles rápidos generó franjas rojas
de energía que chocaron contra las hoces del arma de Hisagi, la arena de
Matsumoto la protegía. Notaron que el poder no fue alto al llegar a sus cuerpos.
Ante la sorpresa de ambos, al frente se encontraba un capitán que había
detenido la mayor parte del ataque, lo que habían recibido ellos era únicamente
retazos del ataque.
—¡Capitán Komamura! —declaró
Hisagi ante la sorpresa. Chad lo miró con seriedad, el sujeto que estaba al
frente tenía un reiki poderoso. Intentó atacar nuevamente, pero era evidente
que todos ellos habían caído en la trampa. Era hora de liberar su poder a toda
costa para seguir en la búsqueda de la esencia.
/*/
A varios kilómetros de distancia
de la batalla entre Chad y los tres shinigami, se encontraba Kira con su
zampakutō liberada, al frente Shinji estaba fusionado son su rifle, su mirada
demostraba la decisión de ganar la batalla. El shinigami sentía como la última bala
que había impactado en su cuerpo lo comenzaba a afectar, un adormecimiento de
sus extremidades superiores.
Noriko estaba sentada en un
lugar cercano, miraba como peleaba Shinji, estaba interesada en sus habilidades
y era la oportunidad perfecta de analizar a su compañero para cualquier
situación bélica a futuro.
—Tú sistema nervioso debería
colapsar en pocos segundos —expresó Shinji. —Conozco la habilidad especial de
tu espada, no tienes oportunidad de sorprenderme
Kira apareció al frente de Shinji
de improvisto. —Forma
de destrucción número 31: Disparo de Fuego Rojo —completó con
rapidez. Energía roja se generó en su mano y chocó contra el pecho de Shinji
que cayó de golpe al suelo debido a la fuerza del ataque. Noriko se levantó de
su asiento, estaba sorprendida por la habilidad, no era magia lo que usaban
esos sujetos, era algo muy distinto. Aparentemente los shinigami eran más
fuertes de lo que pensaba.
En el instante que Shinji
colocaba sus manos en el piso para incorporarse sintió como la espada de su
enemigo chocaba con su cuerpo. Sabía que significaba eso, su cuerpo era ahora
cuatro veces más pesado, pero a pesar de ello, aún se movía sin dificultad.
—¿Cómo? —declaró Kira con
sorpresa al ver que no existía cambio alguno en su enemigo
—Lastimosamente esto no es nada
comparado con todo lo que sufre Rathúnas —gritó levantando su rifle listo para
atacar. —Detonación
infinita —disparó en dirección de su contrincante. Kira esquivó a
todas las balas, pero enseguida notó como las mismas comenzaban a seguirlo a
gran velocidad. No tenía otra alternativa más que huir. Su mente estaba
enfocada en huir de las balas que no notó como Shinji estaba ahora al frente
suyo.
—Estrella explosiva —atacó con
su rifle estirado hacia su contrincante. Kira inmediatamente notó que estaba
atrapado. El rifle generó una luz amarilla intensa y notó un dolor en su cuerpo
antes de caer en el piso en medio de un charco de sangre, su conciencia
desapareció.
Shinji dio un respiro para
proceder a eliminar su fusión de armamento. En ese instante sintió la presencia
de un reiki fuerte. Los cuerpos de los tenientes Hinamori y Kira desaparecieron
del lugar donde reposaban. A su costado Noriko sostenía su espada con firmeza,
un nuevo enemigo había llegado.
Noriko observó como en lo más
alto de una casa, en un espacio plano, permanecían acostados los cuerpos de
ambos tenientes. Noriko giró ciento ochenta grados en su propio eje y apuntó
con su espada a un sujeto con vestimenta similar a los tenientes, pero en la
parte superior llevaba una capa blanca.
—¿Quién eres? —gritó Shinji mirando
a su contrincante. Al frente permanecía de pie un chico de cabello blanco en
una tonalidad plateada, un color bastante inusual. Definitivamente era
demasiado joven en comparación de los anteriores contrincantes.
—Tōshirō Hitsugaya, capitán de
la décima división —se presentó en el mismo instante que sacaba su katana. Shinji
sintió un dolor en su cuerpo por la reciente batalla, pero notó la emoción de
Noriko, un capitán sería un reto muy interesante.
/*/
En una tercera parte de la
Sociedad de Almas otras dos batallas estaban iniciando. Tec, hermano de Chad,
miraba con entretenimiento a un sujeto con traje de shinigami, sus expresiones
demostraban su gusto por la pelea y su cabeza mostraba la ausencia de cabello.
Se había presentado como Madarame Ikkaku, tercer oficial de la onceava
división.
Ikkaku se lanzó al ataque con su
zampakutō en contra de Tec, pero el hermano de Chad lo esquivó con relativa
facilidad. —Vaya, eres un bárbaro —declaró Tec alejándose de su enemigo de un
salto, sus pies tocaron las ramas de un árbol cercano.
—No me vengas con eso —declaró
Ikkaku con molestia. De un impulso saltó para acercarse en modo ofensivo. Tec
dejó caer de sus largas mangas del traje dos barras de metal redondeadas y con
un breve movimiento circular hizo chocar ambas para crear una lanza. Ikkaku
detuvo su acercamiento de improvisto, no esperaba ese movimiento.
Ikkaku estaba sorprendido con
eso. Tec sonrió lentamente mientras levantaba su lanza la cual empezó a tener
un brillo peculiar. Ikkaku no podía permitirse perder por lo que juntando su
katana con la saya grito. —Crece, Hōzukimaru—
La katana tras perder su brillo
se había convertido en una lanza dividida en tres secciones.
—Vaya, tú vas a luchar con un
Nunchaku de tres partes —sonrió Tec. —Nunca he peleado en contra de esa arma
A pocos metros de ese lugar Bulow
se encontraba en frente de Yumichika Ayasegawa, quien se denominaba el quinto
oficial de la onceava división. Bulow lo miraba y notaba que era alguien
peculiar, en su mirada y nerviosismo escondido se notaba que ocultaba algo.
—Eres alguien intrigante —declaró
Yumichika al observarlo con su larga y maltratada gabardina, la cual le cubría
prácticamente todo su cuerpo. —Opino lo mismo de ti— fue la respuesta que
recibió
Yumichika se lanzó al ataque con
su katana, pero Bulow de un salto esquivó el ataque. El shinigami se movió a
una velocidad mayor para tratar de atacarlo, pero la agilidad de su oponente
era similar.
—Usas una velocidad constante
para atacar, al mismo momento embistes con fuerza y decisión —declaró Bulow
alejado de su enemigo. —Con esto me basta para atacarte —completó lanzando su
gabardina al suelo.
Yumichika quedó atónito ante lo
que miraba, debajo de la gabardina llevaba un pantalón estilo militar y una
camiseta negra que mostraba un tatuaje de color negro en su brazo derecho; en
todo su cuerpo se encontraban adheridas varias armas de fuego. En su espalda observó
que llevaba una escopeta.
—¿Qué demonios eres? —murmuró el
shinigami con evidente inquietud.
—Soy Bulow, sobreviviente del
poblado de Triggering —completó en el momento que tomaba armas en sus manos, dos
Desert Eagle de color plateado. Empezó a disparar a toda velocidad en contra de
su enemigo, Yumichika huía y contenía las balas con su katana, pero la fuerza
de las balas era demasiado para detenerlas sencillamente. Llegó hasta una
edificación donde se mantuvo en silencio con la intención de escapar de aquel
infierno de armas.
Bulow apareció al frente de su
enemigo con total tranquilidad. Yumichika entonces adelantó su espada y gritó. —Florece, Fuji Kujaku.
La zampakutō se iluminó y quedó
en su lugar una hoz divida en cuatro hojas idénticas.
—Parece que lo interesante
comienza aquí —declaró Bulow saltando y tomando en sus manos una MAGNUM
mod.2000., con la cual empezó a disparar. Las balas al chocar en contra de
algún objeto o pared, causaban una destrucción en partículas.
—Esas balas no son de este mundo
—pensó Yumichika esquivando cada una de ellas
—Estás en lo correcto —completó
su enemigo disparando sin dudar.
¿Acaso el recién llegado
había leído su mente?
/*/
Shinji y Noriko se encontraban
al frente del capitán de la décima división. Ambos sintieron un poderoso reiki
en su adversario, pese a la apariencia de un niño, su enemigo era alguien de
tener cuidado.
—Los anteriores se denominaron
tenientes y ahora al frente nuestro tenemos a un capitán. Eso quiere decir que
no debe haber nadie más sobre ustedes —declaró Shinji con seguridad. —Ustedes
son la cima—
Hitsugaya lo miró detenidamente,
el hecho de que el sujeto estuviera prácticamente fusionado con un rifle lo
hacía misterioso. ¿Acaso era la transformación de una zampakutō? Pero en cambio
la joven llevaba una espada distinta a las que había visto anteriormente en
enemigos. Negó con su cabeza, eso no era importante en ese momento, lo que era importante
y real era el hecho de que ellos no pertenecían a ese lugar.
—El hecho de que hayas tomado
los cuerpos de esos sujetos a una velocidad rápida, más no invisible, significa
que tú reiki pese a ser poderoso, no es de más de cuarto nivel —declaró Noriko con
seriedad, en su mano la espada brillaba con intensidad.
—¿A qué te refieres con reiki? —preguntó
Hitsugaya colocándose de forma lenta al frente de sus enemigos. Shinji estaba
preparado para atacar en cualquier momento.
—Reiki, la energía que mueve a
todo el universo. Sin su presencia solo existiría la nada —declaró la guerrera,
de improvisto levantó su espada y se acuchilló en el pecho a una gran
velocidad. El capitán Hitsugaya levantó su zampakutō ante la sorpresa.
—Esto se está volviendo
desagradable —murmuró Shinji generando una mueca negativa, su mirada se dirigió
al costado opuesto a su compañera.
—¿Qué has hecho? —preguntó
Hitsugaya al ver que su contrincante no tenía ninguna herida en el pecho y la
espada había desaparecido en su totalidad. Ahora estaba completamente seguro,
ellos podían ser unos adversarios a tener cuidado.
—¿Quién sería tan tonto para
responder esa pregunta? —se mofó Noriko mirando a Shinji. —¿Quieres iniciar la pelea?
—
—No tienes que decirlo —respondió
Shinji
De un rápido movimiento el
guerrero de Rathúnas desapareció en el aire y a varios metros en la altura
inició una serie de disparos en contra de su enemigo. El capitán comenzó a
utilizar el shumpo, la agilidad característica de los shinigami, para evadir
los ataques del arma de fuego. De un movimiento inesperado apareció al frente
de Shinji con su espada dirigiéndose a su rostro, pero fue interceptada con el
rifle. Ambos retrocedieron, el guerrero notó como su arma había quedado cubierta
por unos milímetros de escarcha helada.
Noriko notaba con picardía como
su compañero mostraba sorpresa por ese hecho, pero ella había descubierto que
la espada de su contrincante se basaba en agua y hielo. Era evidente en cuanto
a su estrategia que él no ganaría con su arma o una espada.
Shinji decidió arremeter a toda
velocidad con ataques, todos ellos fueron esquivados con facilidad. Fue en ese
instante que el capitán saltó al aire gritando a toda fuerza. —Solidifica los cielos helados, Hyōrinmaru—
Atrás del capitán se generó un
dragón de hielo y agua, en la empuñadura de la katana del capitán apareció un
kunai. Shinji quedó estupefacto al igual que su compañera. Era evidente que el
poder de los capitanes era muy diferente al de los tenientes, el nivel de reiki
que se sentía en el ambiente cambiaba el orden de las prioridades.
Hitsugaya blandió su espada
lentamente mientras el dragón empezó a lanzar potentes chorros de energía helada,
que en realidad era reiatsu congelado. Noriko esquivó con tranquilidad a la
mayoría de ellos, pero Shinji no lo pudo lograr por su fusión, la mayor contra
de su fusión era el decrecimiento de su propia velocidad. Varios chorros de
energía lo comenzaron a cubrir rápidamente, antes de poder reaccionar a la
situación sintió el mandoble de la zampakutō del capitán que cortaba su piel a
la altura del pecho. Notó como la fusión desaparecía y maldijo para sus
adentros, definitivamente el destino le estaba jugando una mala pasada por
segunda ocasión.
Hitsugaya notó que sus enemigos
al parecer no tenían un conocimiento notable en cuanto a las habilidades de la
zampakutō, por lo que tenía mayores posibilidades de ganar. Regresó su mirada
hacia Noriko y su rostro no pudo disimular la sorpresa, la joven le mirada con
una sonrisa.
—¿Acaso ahora piensas vengar a
tú amigo? —preguntó el capitán moviendo su espada de forma amenazante. El
dragón a sus espaldas tenía facciones en el rostro que demostraban su molestia.
—¿Amigo? Esa es una palabra muy
completa —manifestó fríamente Noriko pasando al lado de su compañero caído. Sus
manos enviaron disimuladamente una esfera de color blanco al interior del
cuerpo de Shinji. —Estamos unidos para recuperar un objeto de esta dimensión, sin
embargo, toma en cuenta que ello no equivale a que deba proteger sus vidas. Fue
la decisión de él venir aquí, y por culpa de su decisión está en ese estado—
Hitsugaya mantuvo silencio, la
dualidad de carácter entre ambos guerreros estaba separada por un abismo. La
joven generaba sus comentarios con una carencia de sentimientos. El capitán Hitsugaya
movió nuevamente su espada en dirección de su contrincante. El dragón lanzó
nuevamente su ataque, los chorros de energía chocaron contra una barrera
invisible
—¿Qué? —declaró el capitán
sorprendido
—Al parecer no estás
acostumbrado a nuestro tipo de magia. Y ya he visto cómo son sus habilidades, es
decir manejo de katanas, manipulación de energía, habilidad y ataque cuerpo a
cuerpo —declaró Noriko mientras sonreía.
—La victoria es mía—
—No es posible —murmuró
Hitsugaya lanzando de nuevo el ataque. Noriko levantó sus manos extendiendo los
dedos índice y medio y gritó. —Whirpool—
Una fuerte ventisca envolvió a
la joven guerrera, el viento fue avanzando en su camino y comenzó a formar un
tornado que tomó tonalidades rojizas en el camino. En cuestión de un segundo el
tornado rojo había alcanzado gran potencia. Ambos ataques chocaron y el capitán
notó como su habilidad había sido eliminada correctamente, colocó su zampakutō
frente a su rostro y logró disipar la fuerza de ataque, sin embargo, su ropa
tenía varios cortes por la fuerza de la misma.
Hitsugaya miró a su enemiga, su
rostro mostraba tranquilidad ante todo momento, notó como avanzaba lentamente
hacia su punto de eje. Debía pensar en algo rápidamente, solo tenía una opción,
el bankai.
/*/
Los ojos de Chad permanecían de
los mismos colores, rojo el derecho y negro el izquierdo. Miró a sus
contrincantes. Él sujeto fornido que había llegado de improvisto era un canino
antropomórfico, vestía el uniforme típico de los guerreros del lugar y encima
una tela blanca con signos de color negro.
—No tengo tiempo para jugar —declaró
Chad extendiendo ambas manos — Magia Suprema. —gritó.
Un fuerte viento rodeó a Chad. —Kunai Desgarrador—
Chad atacó sin perder tiempo.
Komamura y los tenientes usaron el shumpo para esquivar ese ataque, pero la
velocidad del mismo era superior a lo que imaginaron desde el inicio. Lentamente
el viento alcanzó a Matsumoto e Hisagi, los cuales solo sintieron como todo su
cuerpo se helaba, la sangre caía por su piel a gran velocidad, el fallo fue
pensar el que ataque era de energía, cuando era un ataque físico muy ofensivo.
Un sonido hueco resonó en el
ambiente al chocar sus cuerpos inconscientes con el frío del piso. A pocos
metros de distancia el capitán Komamura permanecía de pie, sus ropajes blancos
estaban destrozados por los rezagos del ataque.
Komamura apareció de improvisto a
pocos metros al frente de su enemigo. De entre sus ropajes desgarrados tomó su
katana, la cual era más grande a las usadas por los tenientes que enfrentaron.
Sin perder tiempo levantó su zampakutō y gritó. —Ruge, Tenken—
Chad lo miró fijamente, esperaba
algún cambio visual en su katana, pero a simple vista no hubo alguno.
Chad sonrió burlonamente ante su
enemigo, pensaba que solo estaba mofándose de la situación. —Courts blood—gritó
con fuerza, varias ráfagas de energía combinadas entre su katana y manos
salieron en dirección del capitán, pero las esquivó a gran velocidad, el
capitán dio un mandoble hacia su enemigo a la distancia, para el desconcierto
de Chad.
Ante la sorpresa de Chad, una mano
gigante apareció y le propinó el mandoble de la espada con una fuerza brutal.
No estaba preparado para ese ataque, por lo que lo recibió de lleno y con toda
la fuera incrementada del gigante. Cayó al suelo y fue arrastrado por la
potencia del ataque, tras unos segundos en que el polvo y los escombros
terminaban de caer por el lugar, Chad se levantó con una hilera de sangre en su
frente.
—Me ha sorprendido tu ataque,
lamento mucho tener que usar ahora uno de la misma magnitud —declaró Chad mirándolo
con firmeza, estiró los músculos de su cuello y continúo. —No lo había usado desde
que caí en el lado de la maldad. Fue entonces cuando me salvaron de ese abismo catastrófico
y prometí no volver a usarlo, la única excepción es por el bien de la justicia—
Komamura lo miró con evidente
sorpresa, sus palabras al igual que su forma de hablar y quizá su pasado, le recordaban
a su amigo Tōsen. —No tengo intenciones de permitirte culminar el ataque en
cuestión —declaró el capitán repitiendo el ataque, nuevamente apareció el brazo
en el aire.
—Revolución Arcana —completó
Chad a gran velocidad. Una hilera de luz se formó a sus espaldas generando la
forma de una serpiente. El capitán notó como la figura tenía dos puntos
brillantes, dos ojos. Todo el cielo de la
Sociedad de Almas fue cubierto por varias nubes negras y rojizas, en el
interior de las mismas destellaban un sinnúmero de rayos insonoros, los cuales
al pasar algunos segundos comenzaron a caer por todo el lugar.
A lo lejos, en el edificio de la
primera división, el capitán comandante Yamamoto murmuró algunas palabras para sí
mismo. Tres capitanes permanecían a su lado mirando con evidente sorpresa el
cambio climático en el lugar. Los ryokas tenían bastantes sorpresas bajo la
manga.
Tec y Noriko observaron el espectáculo,
no esperaban que una revolución arcana apareciera en el lugar, al ver lo que se
comenzaba a formar en el lugar de batalla comprendieron que no era de un
enemigo. Sus pensamientos los cubrían por completo y ellos mismo se preguntaban
el motivo por el que Chad usaría ese tipo de habilidad después de toda su
historicidad.
A las espaldas de Chad en medio
de los rayos apareció una víbora de varios metros de longitud que se elevaba en
el cielo. Su piel amarillenta con tonalidades blancas y negras en distintos
puntos le brindaba un aspecto aterrador. Su cabeza de forma triangular daba
paso a ojos blancos con la característica pupila vertical color negro. A cada
lado de la cabeza, entre el ojo y el hocico se observaba una foseta loreal.
La víbora observó al brazo de
gigante con molestia, abrió su hocico a toda prisa para lanzar un líquido
amarillento que desintegró al brazo en miles de pedazos ante la sorpresa del
capitán, sintió un ardor en su brazo, pero era el menor de sus problemas. El líquido,
como si tuviera vida, desvió su caída al suelo en dirección del capitán
antropomorfo. Komamura usando su velocidad evadió el ataque, pero varios
edificios desaparecieron entre un humo causado por la reacción química del líquido
con la materia.
—¡No te permitiré que siembres
la maldad en este lugar! —declaró Komamura con fuerza, su zampakutō empezó a
brillar por unos segundos. Con un gruñido el capitán gritó. —BANKAI
La zampakutō empezó a brillar
con intensidad ante el asombro de Chad. —Kokujō Tengen Myō'ō
El cuerpo y la katana de
Komamura se cubrieron por la energía del reiatsu rojo, a sus espaldas apareció
un gigante de magnitudes colosales. En su mano llevaba una espada.
—La verdadera pelea, parece que
va a comenzar —declaró Chad con una sonrisa
Castillo del Reino de Cristal
Ariadna miraba las nubes que
envolvían al Reino de Cristal. Sus pensamientos se vieron cortados por los
aullidos de los lobos, un mal presagio diría su padre al estar en ese lugar.
Pensaba en sus compañeros de batalla, deseaba que todo fuera de la mejor manera
para que recuperaran la esencia y así, tener una ventaja en contra de Abaddon y
su pandilla de molestias poderosas.
—Ellos estarán bien. Si algo han
demostrado es ser fuertes.
Ariadna sonrió ante el
comentario, sus manos se entrelazaban nerviosamente. Una ventisca sacudió su
cabello sobre su rostro, sus ropajes se movían de tal forma que parecía en
cualquier momento se iban a desprender. Giró su rostro a la derecha para evitar
el viento, miró como el mago generaba un escudo protector para evitar la corriente
en el lugar. El reino de cristal podía llegar a ser muy cruel a momentos.
—Lo sé. Ojalá pudiera ir con
ellos para apoyar en la búsqueda de la esencia.
—Tu trabajo es muy importante en
este lugar, brindas razón y calidez a la mayoría de líderes y comandantes de la
resistencia. Sin ti, esos viejos ya hubieran lanzado su poderío al vacío de la
desesperación.
Ariadna dejó escapar una risa
ante el comentario. Giró su cabeza hacia el cielo. Ya había pasado bastante
tiempo desde que había reído libremente, era una sensación muy agradable.
Para su sorpresa, tres cruces
blancas de energía cruzaron entre sus rostros. A pocos metros de distancia las
cruces chocaron en contra de una ráfaga de energía azul. Una explosión resonó
en el ambiente. Varios soldados sacaron sus armas ante la sorpresa, los civiles
comenzaron a correr hacia el interior del castillo para su resguardo.
—¿Qué…? —comenzó a preguntar
Dogson sin atinar a identificar la amenaza
—Atacando desde lejos como un
cobarde —sentenció Madame Margaret. Una larga cruz de color blanco aparecía a su
espalda. —Siempre supuse que regresarías a este lugar para continuar con tu
traición.
Ariadna y Dogson identificaron
al recién llegado. Era un chico de tez blanca, cabello negro, ojos negros. Sonreía
mostrando sus rectos y blancos dientes. La belleza lo había bendecido en su
nacimiento. La princesa lo reconoció tras unos segundos de análisis.
Definitivamente si alguien sabía de la ubicación del Reino de Cristal era él.
—Madre, me alegra saber que has
pensado en mí todo este tiempo. Es grato volver al lugar que me hizo ver la
realidad. Ahora sirvo al gran Abaddon y planeo darle una ofrenda, todas las
cabezas de los líderes de la resistencia en una bandeja—sentenció en el mismo
instante que una guadaña de color rojo aparecía en sus manos
—Muchacho. Vaya que la
insensatez te ha gobernado —interrumpió Dogson. Su bastón lo apuntaba con
firmeza.
—Dogson y Ariadna. Deberían
estar muertos, lastimosamente la intromisión de mi madre los ha salvado.
—Tu nivel de poder no es
suficiente para causarnos un daño considerable —lo retó Ariadna con furia
—Quizá es hora de mostrarles lo
equivocados que están
Cuatro cruces blancas nuevamente
se dirigieron al chico, pero fueron evaporadas por el corte de la guadaña.
—Es tú último día causando
problemas en este lugar —declaró Madame Margaret con tres nuevas cruces en sus
manos
—Vuestro día ha llegado. Tomad
las armas y luchad. Que vuestra alma sea el recuerdo de la batalla —declaró el
joven en tono burlesco
—Miserable… —gruñó Dogson, pero
la mano de Madame Margaret lo detuvo
—Un guerrero simplón al servicio
de Abaddon nunca tendría la decencia e inteligencia de no burlarse de su padre.
—¿Guerrero simplón? —interrumpió
el joven. —Soy Ioma, arcano menor al servicio de Abaddon. Y es el día en que el
veneno de mi fuerza los aniquile.

2 comentarios:
Chad vs Hisagi! creo q son dos de tus fav :D ... mmm Chad disfruta de las peleas, que interesante, bueno por algo era arcano de abbadon verdad.
Quienes nomas pertenecen a los vengadores de Paix?
Matsumoto! no se porque me acorde la figura Chibi de ella que me regalaron una vez hahaha
Sospecho que a Chad le gusta que le corten como a Rula hahaha ok no mala broma :s y ahora se enfrenta contra 3! una batalla digna de Chad bankai vs revolución arcana :3
Siempre me ha gustado el poder de Hitsugaya, pobre Shinji lo cogieron desprevenido con ese ataque ... aunque Noriko lo uso como carnada hahaha es malavada esa pequeña bruja :v
Me imagine una lavadora Whirpool hahaha que fail el mio
Madre, padre.. whaaat! Dogson y Margaret????
Que gran Cap! llevaba dias intentando leerlo...
las batallas me encantaron estuvieron super buenas!
aunque se que este cap es el mas largo, ni lo senti de lo metido que estuve en la lectura
Eres muy bueno en esto!
Saludos
Like, comenzaría más pero debo dormir,,,,pregunta, si se me permite, está Hirako Shinji en el sereitei ????
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